Autoridades de Ecuador investigan el hallazgo de ocho cuerpos desmembrados en una mina ilegal de oro. Estaban enterrados en fosas clandestinas y con signos de extrema violencia.

Los cuerpos fueron encontrados en dos fosas a unos dos metros de profundidad, en el predio de una mina de oro que operaba de manera ilegal. Las víctimas tenían las manos atadas, lo que refuerza la hipótesis de un ataque planificado.
El operativo comenzó después de que varias familias denunciaran que habían perdido contacto con sus allegados que trabajaban o se movían en la zona minera. Esas presentaciones motivaron la intervención de las fuerzas de seguridad y el inicio de las excavaciones.
Según las primeras informaciones oficiales, se trató de una búsqueda coordinada entre policía, fiscales y equipos forenses, que trabajaron durante horas en un terreno de difícil acceso. La mina, dedicada a la extracción de oro, no contaba con habilitación legal.
Investigación y contexto de violencia
La Fiscalía de Ecuador analiza si el hallazgo de los ocho cuerpos está vinculado a disputas por el control de minas ilegales de oro, un negocio donde se entrecruzan economías informales, contrabando y bandas criminales.
Los investigadores buscan identificar a las víctimas a partir de denuncias de desaparecidos y estudios de ADN. En paralelo, se releva la actividad en la zona para determinar quién explotaba el yacimiento y cómo se organizaba el ingreso de trabajadores.
Las autoridades señalaron que el caso se suma a otros episodios de violencia registrados en áreas de extracción ilegal, donde la ausencia del Estado deja a las comunidades expuestas a mafias armadas y a graves violaciones de derechos humanos.




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