Tres laboratorios analizaron las muestras de granizo obtenidas en Funes y concluyeron en la aparición de microplásticos y metales, entre otros elementos químicos cuyo origen se desconoce.
Un estudio preliminar hecho sobre piedras de granizo recolectadas en Funes detectó microplásticos, metales y diversos compuestos químicos. El material se envió a tres laboratorios independientes, dos de Rosario y uno de Córdoba, y los primeros resultados abrieron interrogantes sobre qué tipo de partículas circulan en la atmósfera.
La investigación surgió a partir de la observación de productores de la zona, que advirtieron que algunos granizos tardaban entre 24 y 48 horas en derretirse por completo, pese a que después se registraron temperaturas de hasta 27 °C.
En los análisis iniciales se identificaron calcio, potasio, sodio, aluminio, arsénico, bario, boro, cromo, estroncio, magnesio, nitratos, plata, silicio, yodo y zinc, además de fragmentos de microplásticos.
Todavía es un análisis inicial
De todas formas, se trata de resultados preliminares y el hecho de haber hallado esos elementos no permite por sí solo establecer de dónde provienen ni cómo llegaron hasta el granizo.
Las muestras fueron remitidas a tres laboratorios independientes, dos en Rosario y otro en Córdoba, para determinar su composición. Sin embargo, es necesario ampliar los estudios y sumar más material para analizar.
Para definir si se trata de un caso puntual o de un patrón, haría falta repetir los análisis, incorporar nuevas muestras y precisar la concentración de cada sustancia hallada. Ese punto es clave: detectar un elemento no alcanza para conocer su origen, su recorrido atmosférico ni su efecto en el ambiente.
Por qué pueden aparecer esas partículas
Las lluvias y el granizo pueden arrastrar partículas que están suspendidas en el aire. En el caso del granizo, quedan atrapadas durante las etapas de congelamiento y crecimiento dentro de las nubes de tormenta.
Los microplásticos también pueden estar presentes en el aire y viajar con las corrientes atmosféricas a distintas distancias hasta volver a depositarse con las precipitaciones. Por eso, la detección de microplásticos en las muestras de Funes es un dato ambiental que requiere más investigación, pero no permite por sí sola definir cuál fue su fuente.
Entre las posibles procedencias de partículas en la atmósfera se cuentan actividades industriales, el tránsito, la combustión, tareas agrícolas, residuos, polvo del suelo y el traslado de materiales desde otras regiones.
Qué pasa con la hipótesis de modificación del clima
Los resultados también dispararon una hipótesis vinculada a la siembra de nubes o a la modificación artificial del clima. No obstante, la presencia de esos elementos no demuestra que hayan sido agregados de manera intencional a las nubes.
Las partículas que actúan como núcleos de hielo pueden tener origen natural o humano. Por ese motivo, para vincularlas con técnicas de modificación meteorológica se necesitaría evidencia extra y estudios específicos.
Entre otras cosas, habría que analizar las características y concentraciones de las partículas, compararlas con muestras testigo, revisar las condiciones meteorológicas del momento y reconstruir el recorrido de las masas de aire.