Guillermo Francos marcó distancia y cuestionó el estilo de Adorni

Guillermo Francos se despegó públicamente del estilo comunicacional de Manuel Adorni y dejó en claro que, en medio de las causas judiciales que rodean al vocero, el Gobierno debería mostrar una postura más sobria y cuidadosa.

Guillermo Francos marcó distancia y cuestionó el estilo de Adorni

El exjefe de Gabinete Guillermo Francos tomó distancia de su sucesor Manuel Adorni y apuntó contra el tono que el vocero presidencial utiliza en conferencias y redes sociales. Para el exfuncionario, la comunicación oficial requiere otro registro, menos irónico y más respetuoso hacia la ciudadanía.

En sus declaraciones, Francos remarcó que ciertos mensajes con rasgos de sorna y soberbia no solo generan ruido político, sino que también impactan en la percepción social sobre el Gobierno. A su entender, ese tipo de intervenciones se aleja de la formalidad que debería caracterizar al rol institucional de un vocero.

Críticas al tono y a la forma de comunicar

Francos hizo foco en el modo en que Adorni interviene en redes y en conferencias, donde suele apelar a respuestas irónicas frente a cuestionamientos u opositores. Según el exjefe de Gabinete, ese estilo puede traducirse en una pérdida de empatía con sectores que atraviesan dificultades económicas y sociales.

También advirtió que, en un contexto de tensión política y malestar social, la comunicación oficial debe evitar profundizar la grieta. Para Francos, cuando desde el propio Gobierno se refuerza un tono confrontativo, “la gente lo toma mal” y se agranda la distancia entre la Casa Rosada y la vida cotidiana de la población.

En ese marco, el exfuncionario sostuvo que la figura del vocero presidencial debería estar asociada a mensajes claros, prudentes y responsables. Señaló que, más allá de las diferencias personales, resulta clave cuidar el lenguaje para no deslegitimar el discurso oficial ni alimentar la desconfianza hacia las instituciones.

Investigaciones judiciales y pedido de mayor formalidad

Las palabras de Francos llegan en medio de investigaciones judiciales que involucran a Adorni, lo que añade tensión al clima interno en el Gobierno. Sin avanzar sobre el contenido de las causas, el exjefe de Gabinete subrayó que, frente a ese escenario, sería esperable un comportamiento más cuidadoso en lo público.

Francos planteó que, en un contexto de causas abiertas y miradas puestas sobre el accionar de los funcionarios, cualquier gesto o frase puede ser interpretado como una falta de respeto o como una señal de impunidad. Por eso insistió en que la comunicación oficial debe sostener un registro institucional, aun en formatos más descontracturados como las redes sociales.

El exjefe de Gabinete, que tuvo un perfil más moderado durante su paso por la gestión, marcó así una diferencia explícita con el estilo de su sucesor. Su intervención reabrió el debate interno sobre qué tipo de comunicación necesita hoy el Gobierno para lograr llegar a la ciudadanía sin aumentar el malestar ni la desconfianza.

Con sus críticas, Francos se sumó a las voces que reclaman una estrategia comunicacional menos agresiva y más orientada a explicar medidas, responder inquietudes y reconstruir la credibilidad de la palabra oficial en un momento de fuerte sensibilidad social.

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