Google acordó el pago de una fuerte suma en dólares para cerrar un litigio en Estados Unidos por supuestas violaciones a la privacidad de quienes usan su asistente de voz en teléfonos y dispositivos inteligentes.

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Acuerdo millonario por el uso del asistente de voz
El gigante tecnológico Google aceptó pagar u$s68 millones para poner fin a una demanda colectiva en la que se lo acusaba de recolectar y utilizar de forma indebida datos de usuarios a través de su asistente de voz. El litigio señalaba que la compañía habría escuchado, almacenado y procesado conversaciones sin el debido consentimiento informado.
Según la presentación judicial, el asistente de Google se habría activado incluso sin el comando de voz explícito, capturando fragmentos de audio que luego podían ser utilizados para mejorar algoritmos de reconocimiento y para fines comerciales. Estas prácticas fueron consideradas por los denunciantes como una vulneración del derecho a la privacidad y de diversas leyes de protección de datos en Estados Unidos.
Con el acuerdo, la empresa evita ir a juicio, aunque no reconoce formalmente haber cometido irregularidades. El pago se destinará, en parte, a compensar a usuarios afectados e integrar fondos para programas vinculados a la defensa de la privacidad digital y la transparencia en el uso de la información personal.
Antecedentes de sanciones por datos personales
Este no es el primer frente que Google enfrenta en materia de datos personales. Un año antes, la compañía con sede en Silicon Valley había pactado el pago de u$s1.400 millones al estado de Texas para cerrar dos demandas por presuntas violaciones a normativas de privacidad. Aquellos casos estaban vinculados al uso de tecnología de reconocimiento facial y al seguimiento de la ubicación de los usuarios.
Las autoridades estadounidenses y organizaciones civiles vienen advirtiendo sobre el impacto de los dispositivos siempre encendidos, como parlantes inteligentes y teléfonos con asistentes de voz, que pueden registrar información sensible del día a día de las personas. La discusión se centra en cuán claro es el consentimiento que brindan los usuarios y qué tan accesibles son las configuraciones de seguridad.
En paralelo, la Unión Europea y otros países mantienen investigaciones y sanciones sobre grandes tecnológicas por el manejo de datos, apoyados en normativas como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Esto presiona a las plataformas a ofrecer más herramientas de control y a limitar la retención de información personal.
¿Qué cambia para quienes usan el asistente de Google?
Como parte de los acuerdos recientes, Google se comprometió a reforzar sus políticas de privacidad y a brindar explicaciones más detalladas sobre qué audios se guardan, por cuánto tiempo y con qué fines. También deberá facilitar opciones para que los usuarios revisen y borren sus grabaciones, así como para desactivar funciones de personalización basadas en voz.
Especialistas en seguridad informática recomiendan revisar periódicamente la configuración de cuentas y dispositivos, limitar los permisos de micrófono y chequear el historial de actividad. En Argentina y la región, si bien los acuerdos se cerraron en tribunales de Estados Unidos, el debate vuelve a poner en primer plano la necesidad de fortalecer las leyes locales de protección de datos y su efectiva aplicación.
En un contexto donde cada vez más hogares incorporan asistentes virtuales, la tensión entre comodidad tecnológica y resguardo de la intimidad seguirá en el centro de la agenda regulatoria. Casos como el de Google marcan el camino de las discusiones que se vienen entre estados, empresas y usuarios.




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