El Parlamento de Francia dio luz verde a una ley de eutanasia que abre un nuevo capítulo en el debate sobre el final de la vida y deja al país a la espera del fallo del máximo tribunal.

Tras una sesión cargada de tensión política y moral, el Parlamento francés aprobó una norma sobre ayuda para morir impulsada por el presidente Emmanuel Macron. El proyecto habilita, bajo condiciones estrictas, que ciertas personas con enfermedades graves accedan a un procedimiento para adelantar el final de su vida.
El texto generó un fuerte cruce entre oficialismo y sectores conservadores, así como entre organizaciones médicas, religiosas y de defensa de los derechos de los pacientes. Para el Gobierno, la ley busca reconocer la autonomía individual y dar un marco legal a situaciones que ya se viven en la práctica.
Los críticos advierten sobre el riesgo de presiones sobre personas vulnerables y reclaman fortalecer antes los cuidados paliativos. También cuestionan que Francia abandone su tradición de prohibir expresamente cualquier forma de eutanasia o suicidio asistido.
Revisión del Consejo Constitucional
Aunque el Parlamento ya dio su aval, la ley de eutanasia todavía no entra en vigencia. Ahora debe pasar por el Consejo Constitucional, que puede validar el texto o frenarlo si considera que vulnera principios básicos de la Constitución francesa.
Hasta que ese organismo se pronuncie, el debate sigue abierto y mantiene a Francia en el centro de la discusión internacional sobre cómo regular el final de la vida.




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