Fito Páez recordó con emoción una charla íntima con el Indio Solari a fines de 1988, en los camarines de Cemento, que le quedó grabada como una verdadera lección de hermano mayor.

El rosarino contó cómo fue aquella noche en Cemento, cuando coincidió con el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en pleno auge del rock nacional. Entre cajas, cables y corridas de producción, se hizo un espacio para una charla que todavía hoy define como una “observación de orden amoroso”.
Según relató, el Indio Solari le marcó con firmeza pero con afecto algunos gestos y actitudes que veía en él. No fue un reto ni una discusión, sino un comentario directo, propio de alguien que ya había atravesado ciertos caminos y quería evitarle errores a un colega más joven.
Esa escena se dio hacia fines de 1988, con el rock argentino todavía sacudido por el regreso de la democracia y con shows en lugares emblemáticos como Cemento, que funcionaban como refugio y laboratorio artístico de toda una generación.
Un recuerdo que toma nueva dimensión tras la despedida
Con la muerte del Indio Solari, Páez volvió sobre aquella charla y la resignificó como un gesto de cuidado. Recordó que el comentario lo descolocó en el momento, pero con el tiempo entendió que venía de un lugar de afecto y respeto entre artistas.
El testimonio suma una nueva arista al vínculo entre dos figuras centrales del rock argentino y muestra al Indio Solari en un rol menos visible: el del colega que, lejos del escenario, también sabía acompañar, marcar límites y tender una mano cuando hacía falta.





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