La devastadora inundación por desborde glaciar sufrida en Nepal encendió las alarmas en Argentina ante la presencia de riesgos geológicos similares en los Andes. Los geólogos instan a reforzar el monitoreo en zonas vulnerables de la cordillera nacional.

El desastre ocurrido el 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China encendió las alarmas internacionales. Un fenómeno conocido como GLOF (inundación por desborde de lago glaciar) provocó una avalancha de rocas y hielo que bloqueó el río Lhende. La brusca rotura del dique liberó torrentes de agua, barro y escombros, dejando más de 390 muertos y 1.400 desaparecidos.
Los antecedentes del fenómeno en territorio argentino
La amenaza no es exclusiva del Himalaya. Diversos científicos advierten que las condiciones para este tipo de aluviones existen en la cordillera de los Andes. El geólogo Juan Pablo Milana, investigador del Conicet, señaló que episodios semejantes ya ocurrieron en Argentina.
El 12 de noviembre de 2005 colapsó la Laguna de los Erizos, ubicada en Calingasta, San Juan. El vaciamiento descargó 32,1 millones de m³ de agua en solo 67 minutos. El gran aluvión recorrió 254 km en 12 horas, afectando a Barreal, Sorocayense y La Isla. Sin embargo, la zona tenía escasa población y no registró fallecidos.
La provincia de Mendoza también sufrió colapsos históricos derivados de deslizamientos de hielo. El avance del glaciar Plomo represó el río del Plomo en 1934 y 1985. El evento de 1934 destruyó sectores del Ferrocarril Trasandino y dañó infraestructura provincial. Asimismo, estudios del glaciar Horcones Inferior, en la base del Aconcagua, revelan deslizamientos repentinos de masa rocosa y glaciar.
Riesgos latentes en el sur del país
La cuenca del río Blanco exhibe episodios documentados por la Universidad de Buenos Aires. Los investigadores Diego Winocurt y Daniela Schmidt registraron el desbordamiento del lago Sucia entre 1966 y 1968, con 5 millones de m³ liberados. Previamente, en 1913, el lago Piedras Blancas erogó 1,3 millones de m³ de agua.
Actualmente, el peligro persiste en el Cerro Solo, situado cerca de El Chaltén. Un derrumbe sobre la Laguna Torre causaría crecidas descontroladas a lo largo del río Fitz Roy. El especialista Adrián Silva Busso aclaró que la Universidad de Buenos Aires y el SEGEMAR monitorean la zona, donde el peligro proviene principalmente de la inestabilidad de las laderas.
Por otra parte, el Parque Nacional Los Glaciares presenció en 2013 un desprendimiento en el Canal Upsala del lago Argentino. La caída de material levantó olas gigantescas que desplazaron témpanos, arrancaron árboles y destruyeron el embarcadero de bahía Onelli.
Debate científico y necesidad de monitoreo
Los expertos discuten la relación exacta entre la variabilidad climática y estos eventos repentinos. Investigadores como Dorothy Heinrich, de la Universidad de Reading, sostienen que el calentamiento global eleva la probabilidad de retroceso de los glaciares y reducción del permafrost. En contraste, geólogos locales destacan la necesidad de evaluar la ciclicidad natural y los efectos combinados de fenómenos meteorológicos como El Niño.
A diferencia del siglo pasado, el turismo de montaña incrementó la exposición de personas en áreas vulnerables. Por consiguiente, los especialistas solicitan reforzar la planificación territorial, instalar sistemas de alerta temprana y mantener un constante monitoreo de glaciares para prevenir desastres en la región andina.




Comentarios