Un hombre que participaba de la marcha por el Día Internacional de la Mujer terminó siendo escrachado públicamente cuando se supo que figuraba como deudor alimentario, en medio de fuertes críticas de las y los manifestantes.

El episodio ocurrió en México. Durante una movilización por el Día Internacional de la Mujer, un hombre marchaba con el torso desnudo y una frase pintada en el cuerpo: “Me callo para que ellas hablen”. Su gesto, que en un primer momento parecía de apoyo a la causa feminista, terminó generando indignación.
Entre la multitud, comenzaron a circular comentarios de que el manifestante estaba registrado como deudor alimentario. Minutos después, su propia esposa se hizo presente en la marcha, lo enfrentó y expuso la situación frente a quienes se encontraban alrededor.
La presencia del hombre rápidamente fue repudiada por las personas que participaban de la movilización, quienes cuestionaron la contradicción entre su mensaje público y su conducta privada. Varios testimonios señalaron que intentaba mostrarse como aliado del reclamo mientras incumplía obligaciones básicas con su familia.
El registro de deudores alimentarios y el trasfondo del reclamo
En distintas provincias del país existen registros oficiales de deudores alimentarios morosos, donde se inscribe a quienes no cumplen con el pago de la cuota fijada por la Justicia. Estar incluido en esos listados puede impedir realizar trámites clave, como acceder a cargos públicos, obtener créditos o efectuar determinados contratos.
Los colectivos feministas remarcan que el incumplimiento de la cuota alimentaria es una de las formas más extendidas de violencia económica hacia mujeres y niñeces. Según organizaciones especializadas, miles de hogares sostenidos por madres quedan en situación de mayor vulnerabilidad cuando el progenitor no aporta lo que la ley establece.
En cada marcha del 8M, estos reclamos se repiten junto con otras demandas vinculadas a la igualdad de derechos, el acceso al trabajo, la justicia frente a los femicidios y la distribución de las tareas de cuidado. En ese contexto, la aparición de un hombre señalado como deudor alimentario con un mensaje de apoyo a la causa encendió la bronca de gran parte de las asistentes.
El escrache funcionó como una señal de rechazo hacia las actitudes que, puertas afuera, se muestran como aliadas del movimiento de mujeres, pero que en la vida cotidiana sostienen prácticas que profundizan la desigualdad y el incumplimiento de derechos básicos para hijas e hijos.
La violencia económica en la agenda del 8M
Organizaciones de mujeres y diversidades insisten en que la violencia económica y patrimonial debe ser reconocida y denunciada, ya que condiciona la autonomía de quienes crían y limita las oportunidades de desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
Entre los principales reclamos se destacan:
- Garantizar el pago efectivo y en término de las cuotas alimentarias
- Agilizar los procesos judiciales para fijar y actualizar los montos
- Fortalecer los registros de deudores alimentarios moroso
- Impulsar controles para que quienes incumplen enfrenten sanciones reales
El caso cobró notoriedad en redes sociales, donde muchos usuarios remarcaron que no alcanza con portar consignas o frases de apoyo si no se acompaña con acciones concretas y el cumplimiento de las responsabilidades legales y familiares.



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