El ministro de Obras Públicas de Santa Fe Lisandro Enrico oficializó su salida del Senado provincial después de varios días de fuertes tensiones dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe. La decisión, que generó sorpresa en el ámbito político, reconfigura el equilibrio interno de la coalición gobernante.

La renuncia de Enrico a su banca en la Cámara de Senadores de Santa Fe se formalizó este jueves, en una sesión atravesada por el clima de interna que atraviesa a Unidos. El funcionario provincial, una de las figuras de mayor peso político en el oficialismo, ya se desempeñaba como ministro de Obras Públicas del gobierno santafesino.
La Cámara alta aceptó la dimisión con el acompañamiento de la mayoría y la abstención del bloque peronista, un gesto que dejó en evidencia el carácter político de la discusión. La salida de Enrico ocurre tras varios cruces internos y debates sobre el rumbo de la gestión y el reparto de poder dentro de la coalición.
Una renuncia que profundiza la interna oficialista
En los últimos días, la tensión dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe se hizo visible en declaraciones públicas y movimientos legislativos. La figura de Enrico, con trayectoria en el Senado y hoy clave en la ejecución de la obra pública provincial, quedó en el centro de ese reacomodamiento interno.
La renuncia no solo implica la salida formal de un senador, sino que también abre interrogantes sobre la representación territorial que tenía su banca y sobre quién ocupará ese lugar en la Cámara. Al mismo tiempo, expone la fragilidad de los acuerdos que sostienen la convivencia entre los distintos sectores del oficialismo.
Enrico mantendrá su rol como ministro de Obras Públicas, un área estratégica en la agenda del gobierno provincial, marcada por la necesidad de impulsar infraestructura y obras claves en distintas localidades de Santa Fe. Desde su entorno, la decisión de dejar el Senado se leyó como un modo de concentrarse en la gestión ejecutiva.
Impacto político en la Legislatura santafesina
El debate en el recinto dejó a la vista la fractura interna en Unidos y, al mismo tiempo, la estrategia del peronismo de no quedar pegado a una disputa ajena. La abstención de la oposición permitió que la renuncia avanzara sin bloquear el trámite, pero marcó distancia de los conflictos dentro del oficialismo.
En el Senado, la salida de Enrico obliga a un nuevo esquema de negociación entre bloques y referentes territoriales. La Cámara alta santafesina suele tener un rol clave en la aprobación de leyes sensibles y en la relación con el Poder Ejecutivo, por lo que cada movimiento de bancas tiene impacto directo en la gobernabilidad.
La renuncia se inscribe en un escenario provincial de reacomodamiento político, donde las tensiones dentro de las coaliciones aparecen con más frecuencia a medida que avanza la gestión. Lo que ocurra en los próximos días con la sucesión de la banca y las nuevas alianzas en el Senado será determinante para medir el verdadero alcance de este episodio.




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