El dirigente piquetero chaqueño Emerenciano Sena, condenado a prisión perpetua por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, lleva dos semanas de huelga de hambre en la cárcel mientras insiste con su pedido de prisión domiciliaria.
Según trascendió desde Resistencia, Sena fue trasladado a un hospital para ser atendido por el cuadro derivado de la huelga de hambre, aunque luego regresó al establecimiento penitenciario donde cumple la condena a perpetua.
El referente piquetero inició la medida de fuerza para presionar a la Justicia con el objetivo de que le otorgue el beneficio de la prisión domiciliaria, alegando problemas de salud y condiciones de detención. Su defensa insiste en que el estado físico del detenido se deteriora día a día.
La causa por el crimen de Cecilia Strzyzowski generó un fuerte impacto político y social en el Chaco. El tribunal lo condenó a prisión perpetua y sostuvo que tuvo un rol central en el femicidio que sacudió a la provincia y al país.
Presión a la Justicia y debate público
El reclamo de Sena para conseguir la prisión domiciliaria reabre la discusión sobre los alcances de este beneficio en condenados por delitos graves. Mientras su entorno denuncia un supuesto agravamiento de su salud, familiares y allegados a Cecilia remarcan la gravedad de la condena y piden que se cumpla íntegramente en cárcel común.
En este contexto, la situación del dirigente piquetero seguirá bajo la lupa de los tribunales y de la opinión pública, a la espera de nuevas resoluciones judiciales sobre su futuro inmediato.
