La empresa Electrolux anunció el cierre de su planta en Rosario. La medida responde a una “revisión estratégica de sus operaciones”, informaron.

La empresa, que llegó a emplear a 750 personas, inició un proceso de ajuste interno que se aceleró en los últimos meses. Primero aparecieron las suspensiones de personal, luego se ofrecieron retiros voluntarios y, finalmente, comenzó el cierre paulatino de sectores clave.
La primera señal fue el freno en la línea de cocinas, que redujo turnos y dejó operarios sin tarea estable. Más tarde llegó el turno de las heladeras, otro de los pilares productivos de Frimetal, que también vio caer su volumen de fabricación.
Con el correr de las semanas, los pasillos de la planta se vaciaron. La estrategia de la compañía combinó baja de producción, reubicaciones internas y salidas acordadas, hasta que el nivel de actividad quedó reducido a su mínima expresión.
El cierre progresivo de cada sector se sintió en el tejido laboral y en la cadena de proveedores que dependía de la fábrica. La caída de Electrolux en Frimetal deja al descubierto la fragilidad de la industria de línea blanca frente a los cambios del mercado y los costos crecientes.
Hoy, donde antes funcionaba una planta modelo, apenas quedan equipos apagados y naves casi desiertas, reflejo de una fábrica vacía que supo ser un polo de empleo y producción.
El motivo del cierre
Voceros de la empresa explicaron que decidieron “evolucionar hacia un modelo de abastecimiento global apoyado en la red internacional de producción del grupo”.
Mediante un comunicado indicaron que “la compañía es consciente del impacto que esta decisión tiene en las personas involucradas. Por ello, llevará adelante este proceso con responsabilidad, respeto y cumpliendo plenamente con las obligaciones establecidas por la legislación vigente y brindando el acompañamiento correspondiente durante la transición”.





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