Un ambicioso proyecto ferroviario promete volver a enlazar Argentina y Chile mediante un corredor bioceánico que podría redefinir el comercio y la logística en toda Sudamérica.

Imagen: Clarín
Un corredor que conectará Atlántico y Pacífico
El proyecto de tren bioceánico apunta a unir, a través de una inversión millonaria, los puertos sobre el océano Atlántico en Argentina con terminales del Pacífico en Chile. La iniciativa busca recuperar una conexión ferroviaria histórica y convertirla en un eje clave para el comercio regional y la integración sudamericana.
La idea es conformar un corredor capaz de transportar grandes volúmenes de carga, reduciendo tiempos y costos frente a las rutas marítimas tradicionales, que suelen rodear el continente o congestionar el Canal de Panamá. Con esta traza, los productos argentinos, brasileños y de otros países del Cono Sur podrían llegar al Asia con mayor rapidez.
Aún en etapa de planificación y evaluaciones de factibilidad, el tren contempla la modernización de vías existentes, la construcción de tramos nuevos y la adecuación de pasos de frontera en la Cordillera de los Andes, un punto crítico para la operatoria.
Impacto económico y oportunidades para la región
De concretarse, el corredor se convertiría en una herramienta estratégica para las economías del interior argentino, en especial las provincias ligadas al agro y la industria. La posibilidad de sacar la producción por puertos chilenos abre una ventana competitiva hacia mercados como China, India y el sudeste asiático.
Especialistas en transporte remarcan que un tren de estas características permitiría:
- Descomprimir los cruces de camiones en pasos fronterizos saturados.
- Reducir emisiones contaminantes frente al transporte carretero.
- Impulsar nuevas inversiones logísticas en parques industriales y puertos secos.
- Generar empleo en construcción, mantenimiento y servicios asociados.
En paralelo, el proyecto se alinea con planes de integración energética y de infraestructura que distintos gobiernos vienen impulsando en el ámbito de la UNASUR y el Mercosur, con el objetivo de diversificar corredores comerciales y ganar competitividad global.
Desafíos técnicos, políticos y ambientales
El entusiasmo por el tren bioceánico convive con interrogantes sobre su financiamiento y plazos. La obra requiere acuerdos de largo plazo entre Argentina y Chile, además de la participación de bancos de desarrollo e inversores privados, algo que suele verse condicionado por la inestabilidad macroeconómica de la región.
También se analizan los impactos ambientales en zonas de alta sensibilidad, especialmente en la cordillera. Organizaciones especializadas reclaman que cualquier trazado contemple estudios serios de impacto, protección de ecosistemas y participación de comunidades locales.
Por ahora, el tren que uniría Atlántico y Pacífico es un proyecto en construcción política y técnica, pero su sola posibilidad vuelve a poner en agenda la necesidad de una red ferroviaria moderna que recupere el protagonismo perdido en la región.



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