Alejandro Schujman, reconocido licenciado en Psicología, escritor y conferencista especializado en el tratamiento de niños, adolescentes y familias, habló este lunes en Rosario La Ciudad y abordó el tema del suicidio y la salud mental en nuestro país.

Argentina enfrenta una grave crisis de salud pública tras registrar 5.209 suicidios en 2025, la cifra más alta desde que existen estadísticas oficiales comparables en el país. Esta problemática, profundamente multicausal, ha encendido las alarmas en el sistema sanitario y social debido a un incremento del 22,6% respecto al año anterior.
El índice nacional alcanzó 11,8 casos por cada 100.000 habitantes, superando el promedio mundial de la OMS, que se ubica en 9,1.
Principal causa de muerte violenta
Desde 2023, el suicidio lidera esta estadística por encima de los homicidios dolosos (5.209 frente a 1.676). El 78,6% de las víctimas fueron varones, concentrándose la mayor cantidad de casos en jóvenes de entre 18 y 34 años.
Para hablar de este tema, este lunes en “De Acá” nos comunicamos con Alejandro Schujman, licenciado en Psicología y escritor.
“La salud mental debería estar en el primer lugar de la agenda, educativa, de familias y Estado. Ha subido muchísimo la cantidad de suicidios de adolescentes y acá tenemos que derribar un tabú y el concepto errado que dice que hablar del suicidio lo estimula y lo condiciona y lejos de eso…”, enfatizó Schujman.
“Si tomamos a tiempo algunas señales podemos prevenir…”
El especialista aseguró que los padres pueden detectar ciertas señales en el comportamiento de sus hijos que sirven como alerta para indicar un problema y así poder actuar a tiempo, antes de que la crisis se intensifique.
En tal sentido, Alejandro Schujman destacó que si bien los chicos suelen estar protegidos y acompañados por los mayores en el ámbito de la realidad, están desamparados en la burbuja virtual, donde situaciones de bullying por redes sociales atormentan a los jóvenes, sumiéndolos en depresión y diversos trastornos.
“Los chicos se comportan de una manera fuera del ámbito familiar y de otra manera dentro. Levantemos la mano, vayamos a un profesional, hablemos en el colegio. No nos resignemos de ninguna manera. Cuando entramos en la sensación de impotencia, ahí es donde los chicos se quedan solos en la peor de las orfandades”, advirtió el licenciado.
Las alarmas y la capacidad de gestión
Schujman explicó que los cambios repentinos en los adolescentes muchas veces pueden ser una señal de advertencia. Sin embargo, sostuvo que no se debe entrar en pánico, sino buscar ayuda profesional que ayude a los adultos a gestionar estas cuestiones.




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