Matías Bagnato, el único sobreviviente de la masacre en Flores ocurrida en 1994 que acabó con toda su familia, visitó los estudios de Rosario La Ciudad donde en primera persona contó como fue su vida a partir de la tragedia. Dará una charla este jueves en el Fontanarrosa.

La madrugada del 17 de febrero de 1994 quedó marcada a fuego en la historia policial argentina. Fructuoso Álvarez González, un exsocio del padre de Matías Bagnato, cumplió una promesa de venganza de la manera más cruel posible: quemó intencionalmente la casa de la familia en el barrio de Flores mientras todos dormían. En el siniestro murieron los padres de Matías, sus dos hermanos de 14 y 9 años, y un amiguito que se había quedado a dormir. Matías, que entonces tenía solo 16 años, fue el único que logró escapar de las llamas.
Hoy, más de tres décadas después de aquel horror y tras la muerte en prisión del asesino en 2023, Matías visita Rosario para transformar tanto dolor en una herramienta colectiva de resiliencia. En diálogo con Rosario La Ciudad, repasó su historia, recordó el rol fundamental de su abuela y adelantó los detalles de la charla abierta que brindará esta tarde.
“El trompazo más maravilloso de mi vida”
Tras perder a toda su familia en una sola noche, la mente de un adolescente de 16 años no encuentra respuestas. “Muchos días al principio me pasó de pensar: ‘Ya me voy a despertar, esto no puede ser verdad'”, confesó Matías durante la entrevista.
En medio de ese shock emocional absoluto, apareció la figura de su abuela materna, un pilar que se convertiría en su guía y salvación. Matías recordó con profunda emoción el momento exacto en el que ella lo sacudió para arrancarlo de la parálisis del dolor:
“Me agarró del brazo y me dijo: ‘Yo perdí tanto o más que vos. Pero te voy a devolver todo lo que la vida me permita. Pero yo ayudo a un nieto fuerte, no a un nieto tirado en la cama llorando. Si querés que tu abuela esté al lado tuyo, te levantás ya y venís a tomar mate a la cocina’. Fue el trompazo más maravilloso de mi vida, porque me dio un motivo para seguir.”
Vivir con la espada en la nuca
La lucha de Bagnato no terminó con el juicio de los años noventa. En 2010, debido a fallas en la justicia y una polémica extradición a España, el asesino quedó libre, regresó a la Argentina y volvió a amenazarlo llamando a su casa a la misma hora del incendio e imitando la voz distorsionada de “monstruo” con la que solía aterrar a sus hermanos.
Aquello obligó a Matías a volver a los medios de comunicación y a vivir con custodia policial durante más de diez años. “Vivir con custodia es vivir sin intimidad. Yo no salía con mis amigos; prefería que vinieran a casa para no tener a los policías en la mesa de al lado. Eso me llevó a encerrarme y a subir más de 30 kilos por la pura ansiedad de sentir que si ese tipo salía, nos mataba”, relató.
Ese desamparo estatal lo impulsó a unirse con otros familiares de víctimas para lograr un hito histórico: la sanción de la Ley de Víctimas de Delitos, garantizando el derecho a ser escuchados y acompañados durante todo el proceso judicial.
Transformar la “nube negra”
Las charlas que Matías brinda en todo el país no buscan regodearse en la tragedia, sino ofrecer herramientas para quienes atraviesan sus propias crisis personales.
Se llevará a cabo este jueves 16 de julio a las 18 horas en el tercer piso del Centro Cultural Fontanarrosa con entrada libre y gratuita, organizado en conjunto por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Santa Fe.

Licenciada en Comunicación Social. Universidad Nacional de La Rioja (2016). Especializada en Periodismo y Comunicación Digital ETER (Escuela de Comunicación). Contacto: gisellefloresrosario@gmail.com | Instagram: @giselleflores06.




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