El PJ bonaerense acelera por una lista de unidad Kicillof‑Máximo

Con el calendario electoral en marcha y los plazos encima, el peronismo de la provincia de Buenos Aires se mueve a contrarreloj para definir una conducción única.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner en un acto del peronismo bonaerense

La fecha límite del 8 de febrero para la presentación de candidaturas en el Partido Justicialista (PJ) bonaerense funciona como reloj de arena. En las últimas semanas se intensificaron las conversaciones entre los sectores referenciados en el gobernador Axel Kicillof y en el diputado Máximo Kirchner, actual titular del PJ provincial, para alcanzar un esquema de unidad.

El objetivo central es evitar una interna partidaria que exhiba fracturas en el distrito más poblado del país, clave para cualquier armado nacional del peronismo. Sin embargo, las conversaciones avanzan con dificultades y persisten los vetos cruzados en torno a nombres y lugares en la futura conducción.

Vetos, desconfianzas y disputa por el liderazgo

Fuentes del peronismo bonaerense reconocen que el diálogo es permanente, pero describen una negociación “trabada”. El kirchnerismo duro busca mantener centralidad en la estructura del PJ, mientras el kicillofismo intenta capitalizar el peso político del gobernador y ordenar al peronismo desde su figura.

Entre los dirigentes se menciona la posibilidad de acordar una lista de síntesis que combine representantes de ambas corrientes y de intendentes del conurbano, actores decisivos en cualquier acuerdo. Los jefes municipales, preocupados por el escenario económico y social, presionan para que el partido salga rápido de la parálisis interna.

Para Kicillof, la discusión excede lo partidario. El gobernador necesita un PJ alineado para respaldar su gestión en la provincia, en medio de la puja con la Casa Rosada por recursos y programas. Del lado de Máximo Kirchner, el control del justicialismo bonaerense es una herramienta clave para sostener la influencia de La Cámpora y del kirchnerismo en el principal bastión electoral del espacio.

El peso bonaerense en el tablero nacional

La definición sobre quién conducirá el PJ provincial tiene impacto directo en el rearmado del peronismo a nivel nacional. La provincia de Buenos Aires concentra casi el 40% del padrón electoral y el dispositivo político que se organice allí será determinante para cualquier estrategia opositora en los próximos años.

En ese marco, referentes de distintos espacios insisten en que una fractura formal del peronismo bonaerense sería una señal de debilidad política y dificultaría la construcción de una alternativa competitiva. Por eso, más allá de las tensiones, la mayoría de los interlocutores admite que la presión por un acuerdo de unidad es cada vez más fuerte.

Mientras el reloj sigue corriendo hacia el 8 de febrero, en el PJ bonaerense se combinan operaciones, reuniones reservadas y llamados cruzados. Nadie quiere aparecer como responsable de una ruptura, pero tampoco ceder demasiado espacio. La incógnita es si el peronismo logrará sintetizar sus diferencias en una lista única o si la pulseada entre Kicillof y Máximo Kirchner terminará dirimiéndose en las urnas internas del partido.

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