El Gobierno endurece el RIGI y sube el piso para grandes inversiones

El Ministerio de Economía modificó uno de los parámetros centrales del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y elevó el umbral exigido para acceder a los beneficios, en una señal dirigida a los proyectos de mayor escala en sectores estratégicos.

El Gobierno endurece el RIGI y sube el piso para grandes inversiones

El Ministerio de Economía modificó uno de los parámetros centrales del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y elevó el umbral exigido para acceder a los beneficios, en una señal dirigida a los proyectos de mayor escala en sectores estratégicos. La cartera económica dispuso elevar del 30% al 35% el umbral clave que define qué se considera una inversión de largo plazo dentro del RIGI. El ajuste apunta a afinar la herramienta para que concentre sus beneficios en proyectos de montos más altos y con un horizonte temporal más amplio.

El RIGI fue diseñado como un esquema de estabilidad y ventajas fiscales para grandes desembolsos de capital. Con esta modificación, el Gobierno busca que el régimen se alinee mejor con la lógica de sectores intensivos en inversión, como energía, minería e industria, donde los proyectos suelen implicar plazos extensos y riesgos elevados.

Fuentes oficiales sostienen que el nuevo criterio pretende evitar que ingresen al régimen proyectos medianos que podrían canalizarse por otros programas de promoción. De este modo, se intenta reservar el RIGI para iniciativas que realmente supongan un salto en términos de generación de divisas, empleo e infraestructura.

Objetivo: atraer capital para sectores estratégicos

En el caso de la energía, el Gobierno apunta a que el RIGI acompañe desarrollos de gran escala vinculados a la producción y transporte, que requieren inversiones iniciales abultadas y largos períodos de maduración. El nuevo umbral busca que esos proyectos encuentren un marco previsible y competitivo frente a otras plazas de la región.

Algo similar ocurre en la minería, donde los emprendimientos demandan años de exploración y construcción antes de entrar en fase productiva. El endurecimiento de las condiciones para ingresar al régimen se presenta como un filtro para concentrar los incentivos en proyectos con impacto significativo sobre las exportaciones y el desarrollo de proveedores locales.

En la industria, el foco está puesto en iniciativas que incorporen tecnología, aumenten la capacidad instalada y consoliden cadenas de valor con llegada al mercado externo. La actualización del parámetro de largo plazo busca reflejar mejor la escala de las inversiones requeridas para competir en esos segmentos.

Un régimen bajo revisión permanente

La decisión de ajustar el RIGI se enmarca en una revisión más amplia de los instrumentos de promoción económica. En el Palacio de Hacienda sostienen que la prioridad es canalizar los estímulos hacia proyectos que aporten mayor previsibilidad en la generación de divisas y contribuyan a reducir la volatilidad macroeconómica.

Con el nuevo umbral del 35%, el Gobierno envía una señal al mercado de que el régimen seguirá activo, pero con criterios más exigentes y focalizados. Resta ver cómo reaccionan los potenciales inversores y si esta recalibración se traduce en una mayor concreción de proyectos en los próximos meses.

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