El Gobierno nacional volvió a recurrir a Estados Unidos para conseguir los dólares necesarios y así enfrentar un nuevo vencimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en un contexto en el que el país aún espera la aprobación de fondos frescos del organismo.

Argentina concretó la compra de u$s819 millones en Derechos Especiales de Giro (DEGs) a Estados Unidos para saldar el vencimiento de mayo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se trata de una nueva operatoria financiera con el Tesoro estadounidense para evitar caer en atrasos con el organismo multilateral.
Los DEGs son un activo de reserva internacional creado por el FMI, que los países miembros pueden utilizar para reforzar sus reservas o pagar obligaciones con el propio Fondo. En este caso, el Gobierno argentino decidió obtenerlos mediante una operatoria con Estados Unidos, que dispone de un amplio stock de estos instrumentos.
La operación se realizó mientras la Argentina espera que el FMI apruebe un nuevo desembolso de fondos frescos, clave para sostener el programa financiero y aliviar la presión sobre las reservas internacionales del Banco Central.
Contexto económico y relación con el FMI
En los últimos años, el país mantuvo una relación intensa con el FMI, con revisiones periódicas del programa vigente y metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas. Cada vencimiento de capital o intereses con el organismo implica movimientos de divisas que impactan de lleno en la estabilidad cambiaria.
Mientras se aguarda el visto bueno del Directorio del Fondo para liberar un nuevo tramo del acuerdo, el Gobierno optó por asegurar el pago de mayo mediante este mecanismo de compra de DEGs. Con ello, busca despejar dudas sobre la capacidad de cumplimiento en el corto plazo y ganar tiempo en la negociación de condiciones futuras.
La utilización de instrumentos como los Derechos Especiales de Giro se volvió habitual para la Argentina en los últimos años, como forma de sumar liquidez en dólares sin recurrir directamente al mercado cambiario local, donde las tensiones son permanentes.
En este escenario, el resultado de las próximas conversaciones con el FMI será determinante para definir el rumbo de la política económica, la disponibilidad de divisas y el grado de exigencia en materia de ajuste fiscal y reformas estructurales que el organismo suele reclamar a sus países miembros.




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