La política de ajuste del Gobierno Nacional se profundizó en el mes de agosto con el firme objetivo de tratar de mantener el superávit fiscal elevado, pese al apriete que sufren las provincias.

En pleno retroceso de la recaudación, el Ejecutivo volvió a apretar el gasto en agosto con el objetivo de sostener el superávit. En la Administración Pública Nacional, que concentra el 90% del Sector Público Nacional, los pagos fueron 8% inferiores a los del mismo mes de 2025.
El tijeretazo se concentra en líneas presupuestarias chicas en términos relativos, pero sensibles: gasto social y giros a las provincias.
La meta con el Fondo, otra vez en duda
El ministro Luis Caputo marcha hacia un nuevo incumplimiento de las metas acordadas con el FMI. Para 2026 debe juntar $16,2 billones de superávit. En junio el objetivo era de $6,8 billones y terminó apenas por debajo, después de un perdón de $1,6 billones.
Javier Milei ratificó esta semana, en un encuentro de la Fundación Libertad y Progreso, que no aflojará el ajuste hasta quebrar la inflación. El mensaje es que el superávit se sostiene más por decisión política que por una mejora genuina de los ingresos.
El peso del ajuste cae sobre gobernadores e intendentes
Los números dejan en claro que el esfuerzo recae en gran parte sobre las provincias y los municipios. Las transferencias discrecionales se desplomaron más de 60% en lo que va del año.
De acuerdo al IARAF, en agosto el gasto devengado se contrajo 9,95%, mientras que el gasto efectivamente pagado bajó 7,95%. El informe detalla que los rubros con mayores bajas fueron las transferencias a provincias y municipios (-66,39%), servicios no personales (-28,92%), ayudas sociales y asignaciones familiares (-16,65%), jubilaciones y pensiones (-8,45%) y gasto en personal (-6,13%).
Del otro lado, crecieron las transferencias al sector privado —donde se contabilizan los subsidios económicos— con un alza de 14,51%, los giros a universidades nacionales (+9,48%) y a otros entes del sector público nacional (+2,70%).
En el acumulado de los primeros ocho meses, el mayor recorte sigue siendo el de los envíos a provincias y municipios (-63,10%), seguido por servicios no personales (-17,95%) y ayudas sociales y asignaciones (-13,64%).
Los únicos rubros que muestran subas en 2026 son las transferencias al sector privado (+33,2%) y jubilaciones y pensiones (+1,03%). Este último dato no es menor: aunque el aumento es bajo, representa entre 45% y 46% del gasto primario total, por lo que mueve la aguja del total. Esa combinación de menos fondos discrecionales y caída de los automáticos repercute de lleno en la relación política con los gobernadores.




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