La disminución del trabajo formal provocó que miles de jóvenes se quedaran sin cobertura médica durante los últimos meses. Las familias de clase media enfrentan severas dificultades para abonar las cuotas mensuales de la medicina privada.
La cobertura de salud sufrió un fuerte retroceso en la Argentina tras la pérdida generalizada de empleos registrados y la constante caída de los ingresos en los hogares. Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), miles de jóvenes pertenecientes a sectores medios perdieron su afiliación a obras sociales y empresas de medicina prepaga. Por esta razón, el fenómeno afecta principalmente a las personas de entre 18 y 29 años en todo el territorio nacional.
Caída del empleo formal e impacto en la juventud
El sistema sanitario argentino conecta la afiliación médica directa con el trabajo en blanco a través de los aportes previsionales obligatorios. En este sentido, la baja en la contratación formal recortó el financiamiento de las obras sociales y derivó en un aumento de la informalidad laboral. Asimismo, las familias enfrentan severos obstáculos económicos para sostener a sus hijos hasta los 25 años dentro de sus planes de salud particulares.
La pérdida de prestaciones privadas o sindicales genera una enorme presión sobre los hospitales dependientes de la Nación, las provincias y los municipios. Sin embargo, la falta de articulación entre jurisdicciones complica la atención primaria y el posterior recupero de los costos operativos. De este modo, los centros de salud públicos absorben a la población desprotegida y a los pacientes con coberturas que restringen sus servicios.
Barreras en la atención y saturación hospitalaria
Muchos afiliados a la medicina privada encuentran serias barreras para acceder a turnos médicos, medicamentos de alta complejidad y autorizaciones generales. Así, las demoras excesivas en las prestaciones derivan en un colapso paulatino de las guardias en las distintas dependencias estatales. Por lo tanto, esta crisis en la seguridad social evidencia la urgencia de reestructurar las reglas laborales y sanitarias en el país.