La campaña agrícola 2026/27 comenzó con perspectivas positivas para el campo argentino. De acuerdo con las primeras proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, los seis principales cultivos podrían alcanzar una producción conjunta de 157,9 millones de toneladas, mientras que las exportaciones agroindustriales llegarían a US$41.497 millones.

El volumen estimado implicaría un crecimiento del 0,5% respecto de la campaña anterior. En aquel entonces se obtuvieron 157,1 millones de toneladas. En tanto, las exportaciones registrarían una mejora del 6,9%.
La superficie destinada a estos cultivos alcanzaría las 37,02 millones de hectáreas, apenas un 0,2% por encima del ciclo previo. Desde la entidad, de todos modos, remarcaron que se trata de una estimación inicial y que el resultado final dependerá de la evolución del clima y de las decisiones que tomen los productores durante los próximos meses.
Más exportaciones y mayor aporte económico
Aunque la producción se mantendría en niveles similares a los de la campaña anterior, las estimaciones anticipan un incremento más marcado en el aporte económico del sector.
La Bolsa de Cereales proyecta que el Producto Bruto Agroindustrial llegará a US$54.297 millones, lo que representaría una suba interanual del 5,9%. A su vez, las exportaciones agroindustriales alcanzarían los US$41.497 millones. Según el análisis presentado por la entidad, cerca de un tercio del aumento de las exportaciones estaría relacionado con un mayor volumen comercializado, mientras que los dos tercios restantes responderían a una mejora de los precios.
La recaudación fiscal vinculada con la actividad agroindustrial también crecería. Para la próxima campaña se calcula en US$15.037 millones, un 3,9% más que en el ciclo anterior.
Las proyecciones se conocen además en un escenario internacional marcado por las tensiones en Medio Oriente, que pueden generar movimientos en los precios de los granos y afectar los costos de insumos y servicios esenciales para el campo, entre ellos fertilizantes, transporte, logística y seguros.
Soja y maíz lideran las proyecciones
Entre los principales cultivos, la soja aparece con una de las mayores tasas de crecimiento. La superficie sembrada alcanzaría las 17 millones de hectáreas y la producción se ubicaría en 53,6 millones de toneladas, un 7% más que en la campaña anterior.
Para el maíz se calcula una cosecha de 66 millones de toneladas, con una mejora del 3,1%. La superficie sembrada se mantendría en torno de las 8,4 millones de hectáreas, en parte condicionada por el impacto de la chicharrita en distintas zonas del norte argentino.
El girasol también tendría un crecimiento: se proyectan 3,1 millones de hectáreas sembradas y una producción de 7 millones de toneladas. En el caso del sorgo, la estimación alcanza las 2,85 millones de toneladas, un 1,8% más que durante el ciclo anterior.
En sentido contrario, el trigo tendría una disminución del 15,8%, con una cosecha estimada en 23,4 millones de toneladas. Aun así, sería la segunda mayor producción histórica del cultivo. Para la cebada se prevén 5 millones de toneladas, un 7,4% menos que en la campaña anterior.
Retenciones, infraestructura y financiamiento, entre los desafíos
Durante la presentación de las proyecciones, uno de los principales temas planteados por el sector fue la reducción de los derechos de exportación. Desde la Bolsa de Cereales destacaron la importancia de continuar disminuyendo las retenciones y señalaron que una menor carga tributaria puede mejorar los incentivos para producir, invertir, incorporar tecnología y aumentar las exportaciones.
Sin embargo, la entidad también puso el foco en otros factores que condicionan la competitividad de la agroindustria. Entre ellos aparecen el estado de la infraestructura y la logística, el acceso al financiamiento, la apertura de nuevos mercados, la simplificación de regulaciones y la necesidad de generar condiciones previsibles para las inversiones.
En paralelo, se destacaron distintas iniciativas vinculadas con semillas, buenas prácticas agrícolas, digitalización de operaciones comerciales, biocombustibles, trazabilidad y apertura de mercados.
De esta manera, las primeras estimaciones para 2026/27 plantean un escenario de producción cercana al récord y un incremento del ingreso de divisas, aunque el resultado definitivo todavía estará condicionado por el clima, los precios internacionales y las condiciones económicas que enfrente el sector durante el desarrollo de la campaña.




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