De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el 17% de los jubilados en Argentina sigue trabajando.

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en Argentina muchos jubilados sigue trabajando. Específicamente, uno de cada seis adultos mayores continúa trabajando después de jubilarse. La cifra -17,1%- revela una tendencia sostenida que combina necesidad económica, desigualdad previsional y, en algunos casos, el deseo de mantenerse activo.
El informe fue publicado en el Dosier Estadístico sobre Personas Mayores 2025. Detalla que la mayor participación laboral se concentra entre los 60 y los 74 años, mientras que a partir de los 75 la actividad cae de manera marcada. Lejos de ser un fenómeno homogéneo, el trabajo en la vejez expone las grietas del sistema previsional argentino, así como las distintas realidades sociales del país.
El 17% de los jubilados en Argentina sigue trabajando: entre la necesidad y la vocación
Para una parte importante de los jubilados, seguir trabajando no es una elección, sino una obligación. Los haberes jubilatorios mínimos no alcanzan para cubrir el costo de vida y muchos adultos mayores complementan sus ingresos con changas, pequeños emprendimientos o empleos informales. El 10% directamente carece de cobertura previsional.
A esto se suma una marcada brecha de género: las mujeres jubiladas cobran, en promedio, un 27% menos que los hombres, según los datos oficiales. Esta diferencia refleja trayectorias laborales más interrumpidas, menor acceso a aportes formales y un peso desproporcionado de las tareas de cuidado no remuneradas.
Sin embargo, no todos los casos responden a la urgencia económica. También existen quienes eligen continuar activos: profesionales que mantienen su práctica, docentes que siguen dando clases o emprendedores que no quieren abandonar sus proyectos. En esos casos, el trabajo funciona como un sostén emocional y social, una manera de conservar vínculos y sentido de propósito.



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