El Ministerio de Economía informó que en febrero las cuentas públicas cerraron con saldo positivo, apoyadas en ingresos extraordinarios que permitieron sostener el superávit en un contexto de fuerte ajuste fiscal.

De acuerdo a los datos oficiales, febrero cerró con un superávit primario de $1,4 billones y un superávit financiero de $144.421 millones. Estos resultados se dieron en medio de la estrategia del Gobierno nacional de achicar de manera acelerada el déficit del sector público.
El superávit primario refleja que, antes del pago de intereses de la deuda, los ingresos del Estado superaron a sus gastos corrientes y de capital. Sin embargo, la diferencia fue mucho más acotada cuando se consideraron los compromisos financieros.
Según explicaron desde el Palacio de Hacienda, el resultado financiero positivo sólo fue posible gracias al aporte de las rentas de la propiedad y de otros ingresos no tributarios. Sin esos recursos extraordinarios, las cuentas de febrero hubieran terminado en déficit financiero.
El rol de las rentas de la propiedad
Dentro de las rentas de la propiedad se incluyen ingresos vinculados a utilidades de organismos públicos, intereses cobrados y otros conceptos que no forman parte de la recaudación impositiva tradicional. Este tipo de recursos viene ganando protagonismo en los últimos meses para sostener las metas fiscales.
Economía destacó que, en paralelo, se mantuvo una política de fuerte contención del gasto, lo que permitió consolidar el superávit primario. No obstante, el uso creciente de ingresos no recurrentes abre interrogantes sobre la sustentabilidad de estos resultados a lo largo del año.
En este marco, el resultado de febrero se inscribe en la hoja de ruta oficial de converger a un equilibrio fiscal estricto, con el objetivo de moderar la emisión monetaria y anclar las expectativas en la economía argentina.




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