El bloque oficialista en Diputados decide enfriar su agenda parlamentaria para contener el impacto político del caso Adorni y evitar que la discusión llegue al recinto en el corto plazo.

Con el clima político recalentado, el oficialismo analiza si convoca o no a sesión el miércoles próximo en la Cámara de Diputados. La prioridad es evitar que prospere el pedido de interpelación al vocero presidencial Manuel Adorni y que el tema domine el debate en el recinto.
En este contexto, los referentes libertarios optan por poner en pausa su propia agenda de proyectos. La estrategia apunta a descomprimir la tensión y ganar tiempo mientras se negocia con los bloques dialoguistas.
Presión opositora y cálculo político
Mientras tanto, sectores de la oposición intentan reunir quórum para forzar una sesión especial el martes. Buscan que el caso Adorni sea tratado de inmediato y dejar expuesto al Gobierno en el Congreso.
Desde Pro y la UCR, aliados críticos del oficialismo, prefieren que sea el Senado el que avance primero con la interpelación. La idea es que la Cámara alta cargue con el mayor costo político de activar el caso y que Diputados llegue a esa discusión con un escenario más ordenado.
La definición sobre si habrá sesión ordinaria el miércoles todavía está abierta y se resuelve en paralelo a las conversaciones sobre el futuro del vocero. Por ahora, el oficialismo se concentra en bloquear cualquier movimiento que lleve el conflicto al recinto.




Comentarios