El Día Mundial de la Población, que se celebra el 11 de julio de cada año, busca crear conciencia sobre el impacto del crecimiento de la población en la economía, el empleo, el acceso a la salud y la educación, entre otros temas.

La celebración de este día, iniciada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tiene como objetivo crear conciencia sobre los problemas sociales, económicos y ambientales asociados con el crecimiento de la población mundial.
En 1989, cuando la población mundial superaba los 5 mil millones, se designó este día para su celebración. Sin embargo, a lo largo de los años, el enfoque del Día Mundial de la Población ha evolucionado a medida que ha aumentado el número de habitantes, lo que ha llevado a una creciente desigualdad.
Tendencias demográficas
Tuvieron que transcurrir cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los 1 000 millones de habitantes, y solo en unos 200 años más se multiplicó por siete. En 2011, la población mundial alcanzó la cuota de los 7000 millones de personas y en 2021 la cifra aumentó a casi 7900 millones de personas. Las previsiones hablan de 8500 millones para 2030, 9700 millones en 2050 y 10.900 millones en 2100.
Este espectacular crecimiento se ha visto impulsado por el creciente número de personas que llegan a la edad reproductiva, y ha venido acompañado de cambios importantes en las tasas de fecundidad, el aumento de la urbanización y la aceleración de la migración. Estas tendencias tendrán consecuencias de largo alcance para las futuras generaciones.

Casi 20 años antes de la proclamación del Día Mundial de la Población, los líderes mundiales declararon los “derechos humanos básicos”, incluido el derecho a elegir el número de hijos que se quiere tener, siempre que se haga de manera responsable. Este derecho implicaba que las personas pudieran planificar su vida de manera más efectiva, salir de la pobreza y mejorar su salud, entre otros beneficios fundamentales.
A pesar de los avances logrados hasta la fecha, los métodos anticonceptivos no llegan a todos los habitantes del mundo. En consecuencia, muchas personas, especialmente las más vulnerables, no tienen un control completo sobre sus vidas, lo que resulta en embarazos no deseados. Según datos oficiales de Naciones Unidas, más del 40% de las mujeres a nivel mundial no pueden tomar decisiones sobre su salud sexual y derechos reproductivos.
La población crece y la desigualdad también
Actualmente, hay 7.888 millones de habitantes en todo el mundo, y se prevé que alcance los 8.600 millones para 2030. El crecimiento de la población en la Tierra tiene un impacto ambiental significativo, lo que lleva a una mayor explotación de recursos y a una triplicación de la producción de desechos. El planeta tendrá dificultades para adaptarse a este aumento de la población, lo que resultará en una mayor contaminación. El crecimiento exponencial de la humanidad ha sido posible gracias a varios factores, incluidos los individuos que alcanzan la edad reproductiva, los cambios en las tasas de fertilidad, la urbanización y la migración acelerada. Según Naciones Unidas, estos factores tendrán un mayor impacto en las generaciones futuras.

A medida que aumenta el número de personas en la Tierra, también aumenta la desigualdad. No habrá suficiente espacio en el planeta para una población tan numerosa, empujando a más personas a peores condiciones de vida, más precarias y marginadas. El aumento de la población afecta el desarrollo económico, el empleo y la pobreza. También significa que los gobiernos de todo el mundo no podrán garantizar el acceso a la atención médica, la educación, la alimentación, la vivienda y otras necesidades básicas para todos los seres humanos debido a los recursos limitados.
Países más poblados del planeta
China e India, albergan una parte importante de la población mundial. Solo China tiene 1412 millones de habitantes, mientras que India tiene 1408 millones. Juntos, estos dos países representan casi el 37% de la población mundial. Se estima que India superará a China en los próximos años, y también habrá un crecimiento demográfico significativo en los países más pobres del mundo. Además, se espera una reducción en las tasas globales de fertilidad, lo que podría impactar negativamente en la economía, los sistemas de salud y el bienestar social a nivel mundial.

Para mitigar el desastre inminente y el oscuro futuro que espera a las generaciones futuras, las Naciones Unidas han desarrollado varios protocolos y programas. Para contener los daños ambientales, económicos y sociales causados por el crecimiento de la población, las Naciones Unidas han buscado el apoyo de diferentes organizaciones internacionales, incluidos los medios de comunicación, las empresas multinacionales y la sociedad civil. El uso responsable de los recursos por parte de las personas y las comunidades es crucial para abordar estos desafíos antes de que se vuelvan insuperables.




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