El Malbrán confirmó tres casos de influenza A H3N2 K en el país y especialistas advierten sobre su mayor capacidad de contagio, aunque sin mayor gravedad clínica.

La influenza A H3N2 subclado K ya registra presencia en la Argentina y encendió alertas sanitarias por su mayor capacidad de transmisión. El Anlis Malbrán confirmó tres casos: dos adolescentes en Santa Cruz y un niño internado en la Ciudad de Buenos Aires. Todos cursaron la infección sin complicaciones clínicas.
Los equipos de vigilancia detectaron los contagios mediante secuenciación genómica, lo que permitió identificar cambios genéticos asociados a una circulación más rápida del virus. Este subclado surgió en Australia y luego se expandió por Europa, con fuerte impacto en Reino Unido, donde aumentaron las consultas y hospitalizaciones.
Si bien los especialistas descartan un incremento en la letalidad, advierten sobre un posible crecimiento de casos y presión sobre el sistema sanitario. Por ese motivo, el Malbrán pidió a las provincias reforzar la vigilancia epidemiológica y garantizar atención oportuna, sobre todo en personas vulnerables.
En ese contexto, referentes médicos remarcan la importancia de la vacunación antigripal. La patóloga Marta Cohen explicó que el virus no resulta más agresivo, aunque sí genera más contagios, especialmente en adultos mayores y personas con factores de riesgo. Además, recordó que la vacuna actual incluye la cepa H3N2, lo que reduce las formas graves de la enfermedad.
Desde el Ministerio de Salud de Santa Fe, la infectóloga Carolina Cudós recomendó vacunarse a quienes planeen viajar a países con brotes activos, incluso fuera de los grupos de riesgo. Sugirió aplicarla al menos quince días antes del viaje para lograr una protección adecuada.
La gripe puede provocar fiebre alta, malestar general, dolores musculares y complicaciones severas. Por eso, las autoridades insisten en consultar ante síntomas y completar esquemas de inmunización. En la provincia, las vacunas siguen disponibles en los vacunatorios públicos, aunque persisten brechas de cobertura en adultos mayores y niños pequeños.




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