La emotiva historia de la rosarina Naiara Sagasti, ganadora del bronce en patinaje de velocidad

En entrevista con Rosario La Ciudad, Naiara Sagasti, la patinadora rosarina de 23 años contó cómo logró subirse al podio internacional en los 1.000 metros sprint de patinaje de velocidad, el esfuerzo tras tres meses fuera de casa y la emoción de competir en el patinódromo que la vio nacer deportivamente.

Los Juegos Suramericanos no solo transformaron la fisonomía urbana de Rosario, sino que se convirtieron en la ventana perfecta para visibilizar el esfuerzo de atletas locales que dejan la vida por la bandera. Desde la zona internacional de la Villa Suramericana, el móvil de RosarioLaCiudad en vivo fue testigo del cruce entre el reconocimiento del público y la emoción de una de las grandes representantes de la ciudad: la patinadora Naiara Sagasti.

Con solo 23 años, la atleta surgida de la cantera rosarina se alzó con la medalla de bronce en la exigente prueba de los 1.000 metros sprint de patinaje de velocidad, logrando su primera presea internacional tras una definición épica en la pista del Estadio Municipal.

“Venía última hasta la última vuelta y terminé pasando”: una definición de infarto

El patín carrera es una disciplina de estrategia, potencia y resistencia mental. Sagasti encaró la distancia de 1.000 metros sabiendo que enfrentaba a las mejores velocistas del continente, como la colombiana Kollin Castro.

“Largué la final y ya dije ‘listo, largué mal’. Es muy complicado pasar cuando se va tan fuerte. Pero esta prueba nunca se sabe qué va a pasar hasta el último metro: venía última hasta la última vuelta, apreté y terminé quedando tercera”, rememoró con una sonrisa y la medalla brillando en su pecho.

El logro adquiere un matiz único por el escenario: el renovado patinódromo del Estadio Municipal, un lugar que Naiara conoce como el patio de su casa.

“Empecé a patinar ahí a los 7 u 8 años, cuando no había nada, solo la pista roja. Hoy ver las tribunas llenas, la pista azul e infraestructura de nivel mundial es hermoso. El patín finalmente está poniendo su granito de arena y haciéndose conocido en la ciudad”, destacó la patinadora.

Tres meses fuera de casa, el sostén familiar y la dedicatoria especial

Detrás del podio continental hay un sacrificio invisible de meses de entrenamiento intensivo, viajes y privaciones cotidianas. Tras haber estado concentrando y compitiendo tres meses en Colombia y el exterior, Naiara reconoció entre risas y emoción lo mucho que extraña su rutina: “Extraño mi cama, a mis perros y estar en mi casa. Mis papás me fueron a buscar a las concentraciones y hasta se pidieron vacaciones para no perderse ninguna carrera”.

A la hora de dedicar el logro, la deportista rosarina no dudó un segundo y apuntó hacia su entrenador, Gustavo Gauna:

“Esta medalla va dedicada a mi entrenador. Es el que me banca todos los días, el que se levanta temprano para entrenarme a mí sola. El año pasado quedé cuarta en los Panamericanos Junior a nada del podio y me dijo ‘ya se te va a dar’. Hoy se dio”.

Lo que viene en el calendario suramericano

Lejos de conformarse, el camino de Sagasti en los Juegos Suramericanos continúa con exigentes desafíos en el patinódromo local:

  • 5.000 metros a los puntos: Carrera táctica de 25 vueltas donde la acumulación de unidades por giro determina a la ganadora.
  • 10.000 metros eliminación: Exigente prueba de 50 vueltas donde las competidoras con menor rendimiento van quedando fuera en cada tramo.

Con la humildad de los grandes y el empuje del deporte rosarino, Naiara Sagasti ya inscribió su nombre en la historia deportiva de la ciudad, demostrando que con trabajo, familia y pasión, el podio internacional siempre está al alcance.

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