La discusión por la regulación de los cuidacoches en Rosario sumó la voz de la Pastoral Social, que reclamó diferenciar a quienes viven de esta actividad de las redes que organizan y lucran con la extorsión en la vía pública.

La postura de la Iglesia sobre los cuidacoches
En una reunión con diputados provinciales, la Pastoral Social de Rosario pidió no avanzar con una prohibición generalizada de los cuidacoches sin antes trazar una línea clara entre trabajadores informales y organizaciones mafiosas.
La Iglesia planteó que muchas personas que cuidan autos lo hacen como única fuente de ingreso en un contexto de fuerte precarización laboral. Por eso, reclamó que el Estado genere políticas de inclusión y alternativas reales de trabajo.
Al mismo tiempo, pidió que cualquier norma se concentre en perseguir a las mafias que controlan sectores de la calle, imponen “tarifas” a vecinos y comerciantes y utilizan la violencia para sostener el negocio.
Registro oficial y sanciones focalizadas
Entre las propuestas, la Pastoral Social sugirió crear un registro oficial de cuidacoches en Rosario, que permita identificar a quienes realizan la tarea de manera individual y voluntaria, diferenciándolos de las redes extorsivas.
Esa herramienta, señalaron, facilitaría ofrecer capacitaciones, programas sociales y vías de inserción laboral para los trabajadores informales, mientras se refuerza la presencia estatal sobre las zonas tomadas por las bandas.
La Pastoral Social insistió en que el abordaje no puede reducirse a un tema de tránsito o seguridad, sino que debe incluir una mirada social amplia sobre la pobreza urbana y la falta de empleo formal en Rosario.




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