Consumo: las ventas en los supermercados volvieron a caer en el mes de julio

El consumo en supermercados volvió a mostrar señales de enfriamiento en julio, en un escenario donde la facturación crece, pero los hogares ajustan cada vez más sus compras básicas.

En julio, la facturación de los supermercados llegó a $2,59 billones a precios corrientes, con una suba nominal del 25,8% interanual. Sin embargo, ese aumento se explica principalmente por el incremento de precios y no por una mejora en el consumo, que sigue en retroceso.

Los rubros de alimentos básicos concentraron las mayores variaciones de facturación. Las carnes encabezaron la lista con una suba del 39,5%, seguidas por verdulería y frutería, que avanzaron 30,6% interanual.

También se destacaron las bebidas, con un aumento del 27,7%, y los lácteos, que registraron una variación del 25,6%. Estas alzas muestran cómo el impacto de la inflación se siente con fuerza en la canasta de compras cotidiana.

Cómo se repartieron las ventas en shoppings

En los shoppings, el rubro que más vendió fue indumentaria, calzado, marroquinería y ropa y accesorios deportivos, con el 45,5% del total. Los patios de comidas, alimentos y kioscos concentraron otro 20,8%, mientras que electrónicos, electrodomésticos y computación representaron el 7,8%.

Qué medios de pago se usaron en supermercados

El informe del Indec también mostró cambios en la forma de pagar en los supermercados. Las tarjetas de crédito siguieron siendo el principal medio, con operaciones por 1,08 billones de pesos y una participación cercana al 41,9% del total.

Las tarjetas de débito representaron el 25,9% de las operaciones y el efectivo, el 16,6%. En tanto, otros medios de pago, que incluyen transferencias y pagos con QR, alcanzaron el 15,6% del total, luego de registrar un aumento nominal interanual del 63,8%.

Facturación en alza, bolsillos en tensión

Si bien la facturación nominal de los supermercados sube, especialistas advierten que el poder de compra de los salarios pierde terreno frente a los aumentos de precios, lo que se traduce en menores volúmenes vendidos y cambios de hábitos en las familias.

En este contexto, muchos consumidores optan por marcas más económicas, reducen compras de productos frescos y postergan gastos no esenciales, mientras reorganizan su presupuesto para priorizar alimentos básicos y artículos indispensables.

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