El parque automotor envejecido obliga a la posventa a adaptarse, mientras la demanda de servicios y repuestos crece de manera sostenida.

El envejecimiento del parque automotor argentino representa un desafío central para la industria y la posventa. En el 5º Encuentro de Líderes del Mercado de Reposición, especialistas coincidieron en que esta situación impacta directamente en los repuestos y el servicio técnico.
Florencia Delucchi, directora de la consultora GIPA para Argentina, Chile y Perú, señaló que el parque joven alcanzó su punto más bajo, mientras que los autos de entre 5 y 9 años comienzan a decrecer. Por su parte, los vehículos de más de 15 años ganan protagonismo y podrían representar más de un tercio del mercado en los próximos años. Este cambio estructural marca el rumbo del negocio de la posventa y define los segmentos más relevantes.
Actualmente, casi seis de cada diez autos superan los 10 años de antigüedad. Delucchi destacó que dos de cada tres pesos que genera la posventa provienen de este segmento. Además, indicó que la renovación de vehículos nuevos no logra equilibrar el parque circulante, lo que mantiene la demanda de servicios para autos antiguos.
Este envejecimiento conlleva mayores necesidades de mantenimiento y reparaciones, así como un incremento de los costos para los usuarios. También plantea desafíos en seguridad vial y eficiencia energética. No obstante, para talleres, distribuidores y fabricantes de autopartes, representa una oportunidad. La demanda de servicios especializados en vehículos de más de 10 o 15 años crecerá y redefinirá el mapa de necesidades de la cadena de la posventa.
Así, el mercado enfrenta un escenario donde la estrategia debe centrarse en la atención de autos antiguos, adaptando servicios y productos. Además, las políticas del sector y la planificación industrial deberán considerar esta dinámica para garantizar eficiencia y sostenibilidad.




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