Central y el estilo de Almirón: resultados sí, consenso no

El ciclo de Jorge Almirón en Rosario Central avanza con números sólidos, en especial en la Copa Libertadores, pero una parte de la hinchada todavía mira de reojo la propuesta del entrenador y así lo hizo sentir en el Gigante de Arroyito.

Los resultados internacionales respaldan el proyecto futbolístico. Sin embargo, el martes, cuando la voz del estadio anunció la formación titular, desde algunos sectores bajaron silbidos dirigidos al técnico. Un síntoma claro de que el vínculo entre la tribuna y el entrenador todavía está en construcción.

Resultados que apoyan, dudas que se mantienen

Desde su llegada, Almirón consiguió que Central compita con seriedad en la Libertadores, el gran objetivo del club en esta etapa. El equipo mostró solidez en varios pasajes del torneo continental, sumó puntos clave y se mantuvo en la pelea en una competencia siempre exigente.

Ese rendimiento contrasta con cierta incomodidad que se percibe en parte del público. Una combinación de expectativas altas, recuerdos recientes de campañas irregulares y la búsqueda de un estilo más ambicioso hace que, aun con buenos resultados, el crédito no sea total.

La escena del martes, con el estadio dividido entre el aplauso habitual y los silbidos, expuso esa tensión. No se trata de un reclamo masivo, pero sí de una señal que el cuerpo técnico y la dirigencia no pueden desatender.

El desafío de consolidar una identidad

El estilo de Almirón apuesta por la salida prolija desde el fondo, la circulación corta y el protagonismo con pelota. Un plan que exige tiempo de trabajo y precisión para evitar errores en zonas sensibles, algo que muchas veces genera impaciencia en las tribunas cuando el equipo no logra profundidad.

En el Gigante, la hinchada suele premiar la intensidad, la presión alta y la búsqueda frontal del arco rival. Cada pase hacia atrás o a los costados, sobre todo en partidos cerrados, se siente como una demora que choca con la ansiedad del momento. Allí se produce el primer cortocircuito entre la idea del técnico y la lectura de la gente.

El respaldo que brindan los resultados de la Libertadores es un punto a favor para el entrenador. Si Central sostiene su paso internacional y logra trasladar esa solidez al torneo local, el margen para que el estilo termine de asentarse será mayor.

Hinchas exigentes y tiempos del proyecto

En clubes populares como Rosario Central, el clima alrededor del equipo se define partido a partido. Un buen triunfo puertas adentro o en la Copa puede reforzar la confianza en el proceso; una derrota opaca, en cambio, suele multiplicar cuestionamientos, más aún cuando la propuesta de juego no termina de enamorar.

La dirigencia, por ahora, se apoya en la campaña y en la proyección del plantel. Para el mundo Central, el desafío será encontrar un punto de equilibrio: sostener la exigencia habitual de la tribuna, pero al mismo tiempo darle al proyecto el tiempo necesario para que el equipo de Almirón deje de ser solo efectivo y pase a ser, también, convincente.

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