En el histórico caso Skanska, la Justicia federal condenó a Julio De Vido y a José López a cinco años de prisión por el cobro de coimas vinculadas a la ampliación de gasoductos troncales.

El tribunal consideró probado que los ex funcionarios cobraron sobornos durante el proceso de contratación para obras de ampliación de dos gasoductos. También sostuvo que hubo una defraudación al Estado mediante sobreprecios y maniobras financieras. Lo mismo para el ex gerente general de Nación Fideicomisos S.A., Néstor Ulloa.
Los ilícitos fueron tipificados bajo la figura de cohecho pasivo y administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, en calidad de coautores.
La primera causa de corrupción kirchnerista
El caso Skanska fue el primer expediente judicial que puso bajo la lupa la corrupción en la obra pública durante los gobiernos kirchneristas. La empresa sueca reconoció pagos irregulares a consultoras utilizadas para canalizar coimas.
En la sentencia, los jueces señalaron que las coimas se vincularon directamente con el otorgamiento de contratos para la construcción y ampliación de gasoductos, fundamentales para el sistema energético argentino.
El fallo por el caso Skanska marca un precedente para otras investigaciones sobre presunta corrupción en la obra pública. Además, reaviva el debate sobre los mecanismos de control en licitaciones millonarias.
Las defensas de los ex funcionarios pueden apelar, pero la decisión consolida la idea de que hubo un uso indebido de fondos públicos y un perjuicio económico para el Estado nacional.





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