Este viernes visitaron los estudios de Rosario La Ciudad Silvina Garrido, hija adoptiva de Dolly Viale, y Antonio junto a Ramona, quienes buscan a su hijo nacido en 1976, cuyo parto fue asistido por Viale.
Una serie de graves revelaciones sobre la apropiación sistemática de recién nacidos en Rosario durante las décadas de 1970 y 1980 salió a la luz a través de los testimonios brindados por Silvina Garrido y el matrimonio compuesto por Ramona y Antonio —junto a su hija Luciana— en un programa especial de televisión.
Las declaraciones exponen el accionar de redes clandestinas integradas por profesionales de la salud, clínicas privadas y sectores vinculados al poder militar.
El caso de Silvina Garrido: de la sospecha a la imputación de Dolly Viale
Silvina Garrido, referente activa en el impulso de denuncias colectivas de personas apropiadas en la región, relató cómo descubrió su verdadera identidad. Criada bajo la figura de la partera Dolly Viale de Garrido, recordó que durante su infancia en la escuela primaria las madres de sus compañeras le comentaban que era adoptada. Ante sus consultas en el hogar, la respuesta familiar se limitaba a enviarla a sesiones de psicología sin revelarle su origen.
La confesión llegó en 1983, a sus 15 años, tras una discusión cotidiana. En ese momento, Dolly Viale le espetó: «Vos no estuviste en mi panza, pero estuviste en mi corazón». Aquella revelación quebró de forma definitiva el vínculo y desató una profunda crisis de identidad.
Actualmente, Viale se encuentra imputada penalmente en una megacausa iniciada a partir de la denuncia de Roberto Fargioni, a la que luego se sumaron decenas de apropiados y madres buscadoras. Silvina reveló que la Justicia ordenó una pericia de ADN compulsiva entre ella y la partera para evitar la prescripción de la causa. Asimismo, sostuvo que la vivienda familiar —ubicada enfrente del Batallón 121 de Rosario— funcionaba como centro de operaciones donde Viale habría atendido partos de mujeres detenidas clandestinamente a cambio de protección militar, mientras paralelamente comercializaba niños traídos de otras provincias, como Chaco.
El caso de Ramona y Antonio: el parto en el Sanatorio Modelo (1976)
La emisión también profundizó en el desgarrador testimonio de Ramona y Antonio sobre la desaparición de su hijo en enero de 1976. Ramona recordó que, cursando los 9 meses de gestación, fue atendida por Dolly Viale —quien se presentaba bajo el seudónimo de "Mirta Sicre" a través de la obra social UOCRA— en el Sanatorio Modelo, ubicado en la intersección de las calles Laprida y Mendoza (predio que hoy alberga un geriátrico).
Según relataron, tras internarla para aplicarle goteo, el médico de guardia persuadió a Antonio para que se fuera a su casa a almorzar bajo el argumento de que "no era el momento". Al llegar a la sala, los médicos ingresaron inmediatamente a Ramona al quirófano para practicarle una cesárea de urgencia.
Al despertar, las versiones médicas fueron contradictorias y crueles: mientras al padre, el médico Hugo E. Camino, lo abrazó dramáticamente para decirle que debió elegir entre la vida de la madre y la del hijo («el bebé estaba ligado al cordón del corazón de la madre y te la salvé a ella»), a Ramona le negaron ver al recién nacido asegurándole que había nacido "deforme".
Antonio logró ver a la distancia a un bebé desnudito sobre una mesa de mármol, pero las enfermeras le impidieron acercarse mediante violencia física. Posteriormente, el médico propuso anotar al niño como nacido vivo y fallecido para cobrar los subsidios de la obra social, desaconsejando realizar velatorio y prometiendo que el sanatorio se haría cargo del traslado al Cementerio La Piedad.
Irregularidades en el Cementerio La Piedad y pistas sobre una red sistemática
La búsqueda de verdad dio un giro desesperado en 2012, cuando la familia acudió al Cementerio La Piedad para exhumar los restos y realizar análisis de ADN. Al llegar, descubrieron que el nicho estaba vacío y los registros mostraban a otra persona sepultada en ese lugar.
Los damnificados también señalaron antecedentes en la Clínica Rioja —vinculada al médico Juan Payela, sobre quien ya pesaban denuncias por redes de tráfico de bebés en 1975—, reforzando la hipótesis de un circuito delictivo organizado en la salud privada rosarina. Ante esta situación, Ramona, Antonio y Luciana hicieron un llamado público a testigos, exempleados del Sanatorio Modelo o personas que recuerden al doctor Hugo E. Camino para que aporten datos que permitan reconstruir los hechos.
Vías de contacto y articulación judicial
Las denuncias formales tramitan en la Fiscalía Federal de Rosario (calle Mitre al 600), bajo la intervención de la fiscal Soledad García y el juez Carlos Vera Barros.
Por su parte, Ramona ya dejó su muestra genética registrada en el Banco Nacional de Datos Genéticos (Abuelas de Plaza de Mayo) y en plataformas de ADN ancestral privado.
Las agrupaciones locales continúan recibiendo consultas y testimonios a través de sus redes sociales en Instagram y Facebook bajo los usuarios @buscadores_parteras_viale y la agrupación Cardumen.