Eduardo Saigó tiene 56 años y hace dos décadas descubrió una verdad que cambió su vida: su familia no lo había adoptado legalmente, sino que lo había comprado cuando era un bebé. Este lunes, en los estudios de Rosario La Ciudad contó su testimonio y denuncia a las hermana Viale.
La Justicia Federal de Rosario investiga una trama de apropiación y comercialización ilegal de bebés que habría operado entre las décadas de 1970 y 1990, bajo la responsabilidad de las hermanas y parteras Dolly y Silvia Viale.
En este contexto, Eduardo Saigó, de 56 años y víctima del entramado, brindó su testimonio en Rosario La Ciudad en Vivo para visibilizar la causa e impulsar la búsqueda de la verdad biológica de decenas de personas.
Saigó relató que recién a los 35 años descubrió su condición de adoptado. Tiempo después, su madre de crianza le confesó que lo habían comprado al nacer en una clínica de la zona sur de Rosario, con la intermediación directa de Silvia Viale.
“Lo primero que te ocurre es que se te viene el mundo abajo… Sentís que no sos nada, que no sabés de dónde venís, que viviste en una burbuja de mentiras. Viviste todo un tiempo sobre una ficción donde vos eras un personaje más”, expresó Eduardo.

Una dolorosa búsqueda
En 2006, Eduardo inició indagaciones personales para reconstruir su historia. Tras conseguir una reunión cara a cara con la partera en un café del centro rosarino, chocó con la rotunda negativa de la profesional a brindar datos sobre su origen.
“Yo le expliqué todo: ‘Yo soy adoptado, vos fuiste mi partera y te quiero preguntar sobre mis orígenes’… Tomamos un café los dos solos. Yo llevé la partida de nacimiento, llevé la foto de mis padres, mis fotos mías de bebé, lo cual ella negó todo. Me fui muy decepcionado, muy dolido… Te causa esa decepción de que, che viejo, estamos tratando con algo muy serio: es mi identidad. Vos me robaste”, comentó.
Sin embargo, el hallazgo de fotografías del archivo familiar permitió aportar indicios sobre el modus operandi con el que la red abordaba a mujeres gestantes en situación de vulnerabilidad.
Actualmente, Saigo se sumó como denunciante formal ante la Fiscalía Federal, un organismo que recibe un flujo constante de presentaciones vinculadas a la misma causa.“Yo no estoy buscando venganza, yo estoy buscando justicia… Yo no les deseo el mal a estas dos mujeres… Yo quiero justicia. El espíritu de lesa humanidad está sobre nosotros: somos muchos que hemos sido despojados de nuestra historia, de nuestra identidad“, agregó.
El avance de las investigaciones impulsó además la conformación de redes de contención y acompañamiento como “Hermanados por la búsqueda” y “Buscadores Parteras Viale”.
Llamado público a las madres biológicas
Hacia el final de su relato, Eduardo realizó un llamado público a las madres biológicas que sufrieron la sustracción de sus hijos o recibieron información falsa sobre su paradero, para que se acerquen a declarar ante los tribunales federales y ayuden a reconstruir la identidad de las personas afectadas.
“Quiero llamar a las madres: es fundamental que las madres vengan, que se presenten, que no tengan miedo de nada porque ellas no son culpables de nada, son víctimas igual que nosotros. Les han dicho que sus hijos murieron, que sus hijas murieron… Somos muchísimos hombres y mujeres que estamos vivos, que estamos acá y que las estamos esperando“, finalizó Eduardo.