Patricia Bullrich denunció una operación de espionaje ilegal atribuida al kirchnerismo y la comparó con lo ocurrido durante el caso Maldonado.

Patricia Bullrich denunció una operación de espionaje ilegal que, según sus palabras, busca desestabilizar al Gobierno en medio de la campaña electoral. La ministra de Seguridad aseguró que el kirchnerismo habría comandado una maniobra que incluyó la infiltración de la Casa Rosada y de la Cámara de Diputados mediante grabaciones clandestinas. Esas escuchas, guardadas durante más de un año, habrían sido difundidas ahora con un claro objetivo político.
Durante la conferencia, Bullrich enfatizó que no se trata de una filtración aislada, sino de un ataque directo contra la democracia argentina. Además, comparó la situación con lo ocurrido en 2017 durante el caso de Santiago Maldonado, cuando, según recordó, enfrentó una campaña de mentiras que se extendió por 82 días y dañó a la Gendarmería Nacional. En ese entonces, afirmó que se inventaron audios, testigos y hasta una narrativa completa para afectar al gobierno de Mauricio Macri.
La ministra advirtió que los responsables actuales repiten el mismo guion. “Mancharon reputaciones, persiguieron a inocentes y ahora vuelven a sembrar sospechas”, señaló con firmeza. A su criterio, el kirchnerismo y sus aliados recurren a estas maniobras cuando pierden poder, generando un clima de caos, miedo e incertidumbre. También denunció la existencia de conexiones extranjeras en estas operaciones de inteligencia clandestina.
Finalmente, Bullrich definió lo ocurrido como un ataque frontal a la República. Describió la metodología utilizada: obtención ilegal de audios, almacenamiento prolongado y difusión escalonada como forma de extorsión política. Con tono categórico, sostuvo que “nadie está por encima de la ley” y prometió que, en caso de confirmarse un delito, los responsables deberán enfrentar a la justicia. Para ella, el principio es innegociable: quien las hace, las paga.



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