Brasil decidió ponerle freno al avance de las apuestas online y endureció las reglas para la publicidad de estas plataformas, que se multiplicaron en los últimos años y ganaron fuerte presencia en medios y redes sociales.


Un mercado masivo y concentrado en los sectores populares
De acuerdo a datos oficiales, en el último año 25 millones de brasileños apostaron dinero en estas plataformas digitales. La mayoría de los usuarios pertenece a sectores de bajos ingresos, lo que enciende alertas sobre el impacto social y económico del fenómeno.
Las nuevas normas apuntan a restringir la publicidad de apuestas online en espacios masivos, reducir la exposición de niñas, niños y adolescentes y exigir advertencias claras sobre los riesgos de endeudamiento y adicción al juego.
El endurecimiento regulatorio llega luego de un boom de patrocinios de casas de apuestas en camisetas de fútbol, transmisiones deportivas, influencers y contenidos en redes.
Con estas medidas, el gobierno brasileño busca ordenar un negocio multimillonario que creció a gran velocidad y casi sin controles. A la vez intenta proteger a los sectores más vulnerables, que son quienes destinan una parte importante de sus ingresos a las apuestas.
El debate abre interrogantes que también resuenan en la región: hasta dónde permitir la expansión de estas plataformas y qué tipo de límites deben fijarse para equilibrar recaudación fiscal, entretenimiento y cuidado de la salud pública.





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