Bill Gates volvió a quedar bajo la lupa tras las revelaciones de su exesposa, Melinda French Gates, y decidió responder públicamente sobre su relación con Jeffrey Epstein, el financista condenado por delitos sexuales cuya figura sigue generando impacto global.

En los últimos días, Melinda French Gates dio una entrevista a una radio estadounidense en la que volvió a cuestionar el vínculo entre su exmarido y Jeffrey Epstein. Sus palabras reactivaron un debate que lleva años y obligaron al cofundador de Microsoft a salir a explicar en detalle cómo fueron esos contactos.
Qué dijo Bill Gates sobre los encuentros y los correos
Gates reconoció que se reunió en varias oportunidades con Epstein hace más de una década, principalmente en Nueva York. Según su versión, los encuentros giraron en torno a posibles donaciones filantrópicas vinculadas a salud global y educación, pero admitió que fue un “error de juicio” haber aceptado esas citas.
En la entrevista, el magnate sostuvo que no tuvo una relación personal cercana con Epstein y que los contactos se limitaron a reuniones y correos electrónicos de carácter profesional. También negó haber participado de fiestas, viajes o actividades privadas con el financista más allá de esos encuentros de trabajo.
La polémica se intensificó a raíz de correos electrónicos y fotografías que circularon en distintos medios estadounidenses, donde se lo ve llegando al departamento de Epstein o compartiendo reuniones con otros empresarios. Gates aseguró que esas imágenes corresponden a reuniones que ya había reconocido públicamente.
El peso de las revelaciones y el impacto en su imagen
Jeffrey Epstein fue detenido en 2019 acusado de organizar una red de explotación sexual de menores para poderosos y celebridades. Murió ese mismo año en una cárcel de Nueva York, en un hecho catalogado oficialmente como suicidio, aunque rodeado de sospechas. Desde entonces, todo su círculo de vínculos se transformó en objeto de escrutinio.
En ese contexto, Gates afirmó que lamenta profundamente haber compartido espacio con Epstein y que, de poder volver atrás, no habría aceptado ninguna reunión. Sostuvo además que nunca recibió dinero de él ni permitió que el financista tuviera injerencia en la Fundación Bill y Melinda Gates.
Las declaraciones de Melinda French Gates, que ya en el pasado había citado la relación con Epstein como uno de los motivos de incomodidad dentro del matrimonio, reavivaron las dudas sobre el criterio del empresario para elegir con quién vincularse. Gates, en cambio, insiste en que se trató de una decisión equivocada pero acotada, sin participación en los delitos investigados.
Transparencia, filantropía y la discusión pública
La figura de Bill Gates está fuertemente ligada a la filantropía global, con inversiones multimillonarias en vacunas, salud y cambio climático. Por eso, sus vínculos personales son observados con lupa. Organizaciones de derechos humanos y especialistas en ética corporativa subrayan que los líderes de grandes fundaciones deben sostener estándares de transparencia más altos que el promedio.
En Estados Unidos, la discusión también se cruza con la confianza pública en las élites económicas y políticas. Los casos como el de Epstein alimentan teorías conspirativas y desconfianza hacia instituciones financieras, tecnológicas y judiciales. Por eso, cada nueva revelación sobre viejas relaciones vuelve a poner sobre la mesa exigencias de rendición de cuentas.
Gates, por su parte, intenta correrse del escándalo y concentrarse en su rol actual como referente tecnológico y filántropo. Sin embargo, el capítulo Epstein parece lejos de cerrarse y todo indica que seguirá apareciendo cada vez que se difundan nuevos documentos, testimonios o imágenes vinculadas a aquella red de poder e impunidad.




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