Atención y escuela: cómo ayudar a chicos hiperconectados

En un mundo lleno de pantallas y estímulos constantes, la atención se volvió un recurso frágil. La escuela aparece como un espacio clave para enseñar a niñas, niños y adolescentes a cuidar su concentración y regular mejor su tiempo conectado.

Atención y escuela: cómo ayudar a chicos hiperconectados
Atención y escuela: cómo ayudar a chicos hiperconectados

Notificaciones permanentes, redes sociales abiertas todo el día y la costumbre de hacer varias cosas a la vez ponen en jaque la capacidad de concentración. Ese multitasking sostenido no solo distrae: también agota y dificulta el aprendizaje.

Frente a este escenario, la escuela puede asumir un rol activo y enseñar estrategias de atención. No se trata de prohibir los dispositivos, sino de trabajar con ellos y marcar tiempos claros para usarlos y para desconectarse.

En el aula, las y los docentes pueden proponer momentos breves de silencio, consignas de una sola tarea por vez y pausas planificadas para revisar el celular. También ayudan las rutinas visibles en el pizarrón y las consignas por pasos, que ordenan el foco.

Otra herramienta central es la autorregulación: que cada estudiante aprenda a reconocer cuándo se distrae, qué lo interrumpe y qué puede hacer para recuperar la concentración. Ese entrenamiento exige práctica cotidiana y acompañamiento adulto.

Trabajar la atención en la escuela no solo mejora el rendimiento académico. También prepara a las nuevas generaciones para habitar un entorno digital intenso, tomando decisiones más conscientes sobre en qué ponen su tiempo y su energía.

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