Argentina sufrió de más ante Cabo Verde pero avanzó a octavos de final

La Selección Argentina superó a Cabo Verde en Miami por 3-2 en tiempo suplementario pero dejó varias dudas: ganó por jerarquía individual, no por funcionamiento colectivo. Messi, Lisandro Martínez y Romero, los goles.

El seleccionado argentino de fútbol selló su pasaje a los octavos de final de la Copa del Mundo tras una ajustada victoria frente a Cabo Verde. El encuentro requirió de una prórroga para definirse en favor del conjunto sudamericano por un marcador final de 3 a 2.
La apertura del marcador llegó antes de la media hora de juego. Una habilitación precisa de Lisandro Martínez desde el sector medio permitió a Lionel Messi desestabilizar la defensa rival y vencer al arquero Vozinha.

Sin embargo, el planteo del conjunto africano cambió en el inicio del complemento, logrando la paridad mediante una jugada asociada que culminó con una definición de Deroy Duarte.
Pese a los intentos del conjunto de Lionel Scaloni por recuperar la ventaja durante el tiempo reglamentario, el guardameta adversario contuvo los ataques y forzó el tiempo extra.

En esa instancia, la efectividad en las jugadas preparadas resultó determinante. Lisandro Martínez capitalizó un rebote en el área para marcar el segundo tanto, pero el equipo caboverdiano volvió a emparejar las acciones con un disparo de media distancia ejecutado por Sindy Lopes Cabral.


La resolución definitiva del encuentro llegó por la misma vía aérea. Cristian Romero conectó de cabeza un tiro de esquina ejecutado por Messi para establecer el resultado definitivo. Con este triunfo, Argentina avanzó a la próxima fase del certamen global, donde se medirá ante el combinado de Egipto el próximo martes a las 13:00 horas.

Un llamado de atención para el bicampeonato

En la previa, el duelo contra Cabo Verde aparecía como un partido accesible. Sin embargo, la Selección terminó sufriendo hasta el final y dejó la sensación de que, de cara a los cruces mano a mano, necesita un salto de calidad inmediato.

La ilusión del bicampeonato se sostiene por la jerarquía del plantel y la experiencia en instancias decisivas, pero el nivel mostrado en este partido obliga a una autocrítica profunda. Scaloni y su cuerpo técnico deberán ajustar rápido si quieren que Argentina vuelva a mostrar la solidez que la llevó a lo más alto.

El mensaje es claro: a partir de ahora, cada encuentro será una final y ya no alcanza con la chapa de campeón del mundo. Argentina necesitará juego, intensidad y lucidez para que el sueño del bicampeonato no quede solo en una esperanza.

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