Aprobado: El Gobierno celebra la nueva ley de Régimen Penal Juvenil

El Poder Ejecutivo salió a respaldar con fuerza la sanción del nuevo Régimen Penal Juvenil en el Senado y lo presentó como el cierre de una deuda histórica con el sistema de justicia argentino.

El Gobierno celebra la nueva ley de Régimen Penal Juvenil
El Gobierno celebra la nueva ley de Régimen Penal Juvenil

El Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto impulsado por el Ministerio de Seguridad durante la gestión de Patricia Bullrich, quien celebró la sanción como un logro propio. Con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, la ley que ya había sido aprobada por Diputados ahora aguarda la reglamentación y publicación en el Boletín Oficial.

Tras la votación en la Cámara alta, el Gobierno destacó que la nueva normativa introduce un criterio de responsabilidad penal acorde a la realidad criminal actual, en un contexto marcado por la preocupación social por los delitos cometidos por menores de edad. Desde el Ejecutivo señalaron que se busca modernizar un esquema legal que llevaba décadas sin actualizarse.

Voceros oficiales definieron la sanción como la conclusión de una deuda legislativa histórica, al recordar que el régimen anterior estaba basado en normas previas al retorno democrático. El nuevo texto fija edades, escalas penales y procedimientos específicos para adolescentes involucrados en delitos graves.

La Casa Rosada remarcó que el objetivo es combinar mayor previsibilidad para la Justicia con herramientas que contemplen la situación particular de los jóvenes, reforzando instancias de acompañamiento, medidas socioeducativas y programas de reinserción.

El proyecto generó un intenso debate en el Congreso. Mientras el oficialismo defendió la iniciativa como una respuesta a la demanda social de mayor seguridad, sectores de la oposición y organizaciones de derechos humanos advirtieron sobre el riesgo de endurecer las penas sin fortalecer al mismo tiempo las políticas de prevención.

Entre los puntos más discutidos aparecen la edad de imputabilidad, la duración máxima de las condenas y las condiciones de detención. Especialistas subrayan que, para que el esquema sea efectivo, será clave garantizar centros especializados, equipos interdisciplinarios y control sobre el cumplimiento de las medidas.

Desde el Gobierno insistieron en que la ley respeta estándares internacionales y que apunta a evitar la impunidad en delitos violentos cometidos por adolescentes, diferenciando entre infracciones menores y causas de alta gravedad.

Con la sanción en el Senado, el foco pasa ahora a la reglamentación e implementación del régimen. La puesta en marcha requerirá coordinación entre la Justicia, las provincias y los organismos de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes.

Fuentes oficiales anticipan que se trabajará en protocolos específicos para la intervención de fuerzas de seguridad, fiscalías y defensorías, además de la capacitación de operadores del sistema. También se prevé un monitoreo permanente del impacto de la ley en las tasas de reincidencia y en la situación de los jóvenes involucrados.

Organismos especializados remarcan que la clave estará en combinar el nuevo marco penal con políticas integrales de inclusión, que aborden el acceso a la escuela, al trabajo y a espacios de acompañamiento comunitario, especialmente en los barrios más vulnerables del país.

El debate sobre cómo debe responder el Estado frente al delito juvenil seguirá abierto, pero la sanción de este régimen marca un hito en la agenda legislativa y en la discusión sobre seguridad y adolescencia en la Argentina.

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