Anamá Ferreira cuestionó la falta de diversidad en la Selección

Las declaraciones de Anamá Ferreira sobre la ausencia de jugadores negros en la Selección Argentina reavivaron el debate sobre el racismo y la representación en el fútbol y en la sociedad del país.

La exmodelo brasileña y figura mediática Anamá Ferreira volvió a quedar en el centro de la escena tras una frase que pronunció al hablar de racismo en Argentina. Al comentar el caso de la abogada Agostina Páez, detenida en Brasil, planteó que la Selección Argentina “no tiene un negro”, lo que desató una ola de repercusiones en redes.

Sus palabras se viralizaron de inmediato, generando posiciones encontradas: mientras algunos usuarios respaldaron su mirada sobre la falta de diversidad racial, otros la criticaron por simplificar un problema complejo y por el modo en que expuso el tema en televisión.

El contexto del comentario y el debate en redes

Ferreira habló en el marco de una discusión mediática sobre el caso de Páez, que encendió polémica tanto en Argentina como en Brasil. Desde su experiencia como mujer negra que desarrolló gran parte de su carrera en Buenos Aires, volvió a remarcar que, a su juicio, en el país persisten formas de discriminación racial naturalizadas.

En su intervención, la exmodelo sostuvo que la ausencia de futbolistas afrodescendientes en la Selección es un ejemplo de esa invisibilización. No se refirió solo al deporte: también apuntó a la escasa presencia de personas negras en medios de comunicación, publicidad y espacios de decisión.

En X (ex Twitter), Instagram y otras plataformas se multiplicaron los comentarios. Muchos usuarios recordaron que Argentina suele definirse como un país “blanco” desde principios del siglo XX, lo que contribuyó a borrar de la memoria colectiva la presencia histórica de afrodescendientes y de comunidades migrantes de origen africano.

Racismo estructural y representación en el deporte

Especialistas en derechos humanos marcan que el racismo en Argentina no siempre se expresa de forma abierta, sino a través de prácticas cotidianas, chistes, estereotipos y falta de representación. El fútbol, como espacio de enorme visibilidad, suele funcionar como termómetro de esas tensiones.

En selecciones de otros países de la región y de Europa es frecuente la presencia de jugadores negros o afrodescendientes, algo que en la Argentina aparece de manera mucho más limitada. Para algunos analistas, esto no solo responde a cuestiones demográficas, sino también a cómo se construye la identidad nacional y quiénes quedan fuera de ese relato.

Organismos oficiales y organizaciones civiles vienen reclamando desde hace años mejores estadísticas y políticas públicas para visibilizar a la población afroargentina. El último censo nacional incluyó, por primera vez en décadas, una pregunta específica sobre afrodescendencia, lo que permitió comenzar a dimensionar su presencia actual.

Del comentario a la discusión pública

Más allá del modo en que fueron expresadas, las palabras de Anamá Ferreira volvieron a poner sobre la mesa una agenda sensible: cómo se habla de racismo en Argentina, qué lugar ocupan las personas negras en la vida cotidiana y qué responsabilidades tienen los medios a la hora de abordar estos temas.

En ese sentido, organismos de derechos humanos remarcan la importancia de utilizar un lenguaje respetuoso, evitar la reproducción de estigmas y abrir espacios de participación para quienes suelen quedar fuera del foco mediático. También señalan que la representación diversa en el deporte, la cultura y la política no es solo un símbolo, sino una herramienta concreta contra la discriminación.

La repercusión del comentario de Ferreira muestra, una vez más, que el racismo sigue siendo un tema pendiente en la agenda pública argentina, y que discusiones como esta pueden servir para revisar prejuicios y promover políticas de inclusión más amplias y sostenidas.

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