A causa de las lluvias en el norte argentino y en Brasil, especialistas de la UNR alertan sobre la posible crecida del Paraná y sus consecuencias en los Arroyos Ludueña y Saladillo.

Las intensas precipitaciones en el norte argentino y en Brasil volvieron a poner bajo la lupa al río Paraná y su evolución en las próximas semanas. En Rosario hoy ronda los 2,5 metros, pero se prevé una nueva suba hacia fin de mes.
Desde la UNR explicaron que el Paraná “ha ido oscilando” y que podría volver a ubicarse entre los 3 y los 3,20 metros a fines de septiembre. De darse, esa crecida sería beneficiosa para los ambientes vinculados al río.
Cuidados para quienes van al río
Con más caudal, quienes disfrutan del río de manera recreativa deberán estar más atentos a lo que arrastra la corriente. Las recomendaciones centrales para esta época apuntan a extremar precauciones por la presencia de ramas, camalotes y otros objetos que se mueven con el agua.
A partir de qué altura hay alerta
Sobre los valores que implicarían una situación de alerta, el especialista señaló que se habla de cinco metros o más. Aun así, remarcó que el nivel del Paraná no es el único factor determinante. En Rosario la mirada está puesta sobre todo en los arroyos que atraviesan la ciudad, en especial el Ludueña y el Saladillo, muy sensibles cuando hay lluvias fuertes. Hoy el Paraná está en una marca moderada, por lo que no representaría un freno significativo para el desagote.
Qué influye desde Brasil e Iguazú
Las lluvias en la zona de Iguazú inciden en el Paraná, aunque no de forma inmediata. Por eso es importante seguir lo que sucede en Brasil, pero evaluando dónde precipita, hacia qué cuenca deriva ese aporte y cuánto tarda en llegar hasta el tramo frente a Rosario.
También hay que tener cuidado en las desembocaduras, donde las variaciones del río pueden generar mayor peligrosidad. La presencia de ramas, camalotes y otros elementos que arrastra la corriente será un aspecto a considerar para la navegación de los próximos meses.




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