Qué normas podrían darse de baja con la Ley Hojarasca

La llamada ley Hojarasca abrió la puerta a la eliminación de un conjunto de normas consideradas obsoletas, entre ellas regulaciones tan pintorescas como el carnet de mochilero o disposiciones sobre palomas mensajeras.

Qué normas podrían darse de baja con la Ley Hojarasca

El paquete conocido como ley Hojarasca apunta a derogar leyes antiguas, poco aplicadas o superpuestas con otras normas vigentes. La iniciativa fue diseñada por el economista Federico Sturzenegger, uno de los asesores clave del Gobierno de Javier Milei en materia de desregulación, y se presenta como un paso más dentro del programa para “achicar” el andamiaje regulatorio del Estado.

Con la aprobación del proyecto en la Cámara de Diputados, el Poder Ejecutivo queda facultado para revisar un listado amplio de disposiciones. Entre ellas se mencionan regulaciones singulares, como la creación de un carnet específico para mochileros o normas que organizaban el uso de palomas mensajeras como medio de comunicación, figuras que hoy lucen anacrónicas frente al desarrollo tecnológico.

Normas curiosas bajo la lupa

La discusión en el Congreso puso en primer plano un costado llamativo del ordenamiento jurídico argentino: la persistencia de leyes casi desconocidas para la ciudadanía, que regulan actividades que perdieron vigencia o quedaron desplazadas por otros marcos normativos. Es el caso de disposiciones sobre credenciales para mochileros, pensadas para controlar y registrar ese tipo de viajes, o reglamentos que daban marco al envío de mensajes a través de palomas entrenadas.

Para los impulsores del texto, la eliminación de esas normas forma parte de una estrategia para simplificar el sistema legal y reducir la burocracia. Sostienen que, aunque muchas de estas leyes se apliquen poco o nada, generan superposiciones, dudas interpretativas y costos administrativos que impactan en la actividad económica.

Desde sectores opositores, en cambio, advierten que la delegación de facultades en el Ejecutivo para derogar leyes debe ser analizada con cautela, incluso cuando se trate de regulaciones consideradas menores. Plantean que la revisión del marco legal tiene que hacerse con debate parlamentario detallado para evitar que, bajo la etiqueta de “hojarasca”, se incluyan normas con efectos concretos sobre derechos o sectores específicos.

El rol de Federico Sturzenegger en el paquete de desregulación

El proyecto lleva la impronta de Federico Sturzenegger, quien desde hace meses trabaja en una agenda de desregulación más amplia. Su objetivo declarado es revisar leyes y regulaciones de distintas épocas para identificar cuáles ya no cumplen una función clara o se volvieron incompatibles con el esquema económico actual.

En ese marco, la ley Hojarasca es vista por el oficialismo como un primer corte sobre un entramado normativo que consideran excesivo. La discusión legislativa sobre las normas curiosas, como las que se refieren a mochileros o palomas mensajeras, funciona además como símbolo de una agenda que busca modernizar el marco legal y dejar atrás regulaciones ligadas a otra etapa de la vida social y tecnológica del país.

Debate abierto sobre qué leyes deben seguir vigentes

La próxima etapa del debate se concentrará en delimitar con precisión qué normas quedarán efectivamente derogados y qué criterios se usarán para esa selección. Aunque el énfasis público estuvo en las disposiciones más llamativas, como el carnet de mochilero, en los listados también aparecen leyes técnicas y sectoriales que requieren un análisis más fino.

Mientras tanto, la ley Hojarasca se instaló en la agenda política como un ejemplo de cómo un conjunto de normas poco conocidas puede reaparecer en el centro de la discusión pública. La forma en que el Gobierno utilice estas nuevas facultades será clave para medir el verdadero alcance de la poda normativa que propone.

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