Conductores navales alertan por la desregulación en la hidrovía

Tras el reciente choque de embarcaciones frente a Rosario, la seguridad en la hidrovía Paraná-Paraguay quedó bajo la lupa y abrió un fuerte reclamo de los trabajadores del sector.

El sindicato vincula el siniestro con la desregulación

El Sindicato de Conductores Navales advirtió que el choque de barcos ocurrido el domingo en el río Paraná, frente a la ciudad de Rosario, no puede leerse como un hecho aislado. Desde la organización apuntan a las políticas de desregulación y flexibilización que avanzan sobre la hidrovía y, según señalan, debilitan los controles sobre las embarcaciones.

En ese marco, los conductores remarcan que la hidrovía es una vía estratégica para el comercio exterior argentino y que el incremento del tráfico, sumado a la presencia de flotas extranjeras, exige mayores estándares de seguridad y capacitación, y no lo contrario.

Preocupación por flotas extranjeras y controles laxos

Una de las principales críticas del sindicato se dirige a la presencia de embarcaciones de bandera extranjera que operan con exigencias más bajas de control y formación profesional que las flotas nacionales. Según los conductores navales, esa diferencia genera una competencia desleal y, al mismo tiempo, incrementa los riesgos de accidentes en una zona de navegación intensa y compleja.

La organización gremial sostiene que la reducción de requisitos para habilitar tripulaciones y la menor fiscalización sobre aspectos técnicos y operativos pueden derivar en maniobras inseguras, errores humanos no detectados a tiempo y situaciones de emergencia sin respuesta adecuada.

En ese sentido, subrayan la importancia de contar con personal altamente capacitado para navegar el Paraná, un río con pasos angostos, cambios de profundidad y un tránsito constante de barcazas, remolcadores y grandes buques de carga.

La hidrovía como corredor clave para el comercio

Detrás de la discusión por la desregulación aparece el peso económico de la hidrovía, por donde se mueve buena parte de las exportaciones agroindustriales del país. Para los conductores navales, esa centralidad obliga a que el Estado mantenga una presencia activa en el control y la planificación del corredor, con normas claras y exigentes.

Los trabajadores advierten que cualquier relajamiento de las reglas puede derivar en más siniestros, con impacto no solo económico sino también ambiental y social, especialmente para las ciudades ribereñas como Rosario y otras localidades de la región.

En paralelo, reclaman que se escuche la voz de quienes operan cotidianamente en el río a la hora de discutir cambios normativos en la hidrovía, y que se priorice la prevención por sobre el abaratamiento de costos.

Para el Sindicato de Conductores Navales, el choque de este domingo es una señal de alarma que debería impulsar una revisión profunda de las políticas de flexibilización y una agenda de seguridad que contemple capacitación, controles rigurosos y condiciones de trabajo adecuadas.

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