En Santa Fe, el alquiler se lleva la mitad del sueldo

Un relevamiento reciente sobre el mercado inmobiliario de la ciudad de Santa Fe revela que cada vez más inquilinos destinan una porción crítica de sus ingresos al pago del alquiler, lo que obliga a recortar consumos básicos y servicios esenciales.

Más de la mitad del ingreso, para el techo

De acuerdo a un sondeo actualizado en la ciudad de Santa Fe, casi el 55% de las personas que alquilan destina la mitad o más de sus ingresos mensuales al pago del alquiler. El dato marca un empeoramiento respecto de la situación registrada hace tres años, cuando el esfuerzo económico era menor.

Este nivel de presión sobre el bolsillo refleja el fuerte proceso de “inquilinización” que atraviesa la capital provincial, con una creciente proporción de hogares que dependen del mercado de alquiler y no acceden a la vivienda propia. La tendencia se profundiza en los sectores de ingresos medios y medios bajos.

El fenómeno se concentra especialmente en el área del Centro de Santa Fe, donde se ubica la mayor parte de los departamentos disponibles y donde los precios mostraron los aumentos más pronunciados. Allí, la combinación de alta demanda y oferta limitada encarece cada renovación de contrato.

Ajustes en consumos y recortes de servicios

Para poder sostener el pago mensual del alquiler, los inquilinos admiten que debieron realizar ajustes drásticos en sus consumos. Entre las decisiones más frecuentes aparecen la reducción de salidas, compras en el supermercado más acotadas y la postergación de gastos vinculados al ocio y la recreación.

El informe también da cuenta de recortes en servicios, como cambios de planes en internet y televisión, baja de abonos de streaming y, en algunos casos, atrasos en el pago de expensas y servicios básicos. El objetivo es liberar la mayor cantidad posible de ingresos para no caer en mora con el alquiler.

En muchos hogares, el peso del alquiler obliga a reorganizar por completo el presupuesto mensual. El pago del techo se ubica en el tope de las prioridades, por encima de otros consumos que históricamente tenían un lugar central en la vida cotidiana.

La “inquilinización” y sus efectos en la ciudad

La creciente dependencia del alquiler modifica el mapa urbano y social de Santa Fe. En el Centro se consolidan zonas donde la mayoría de los vecinos son inquilinos, mientras que la vivienda propia se desplaza hacia barrios más alejados, donde el valor del suelo es menor.

Esta transformación impacta en el comercio de cercanía, en la demanda de servicios y en las decisiones de movilidad: muchos optan por vivir cerca del trabajo o de la universidad para reducir gastos de transporte, aun cuando eso implique pagar un alquiler más alto.

El sondeo refleja, además, la incertidumbre de los inquilinos frente a cada renovación de contrato y la dificultad para proyectar a mediano plazo. Entre quienes ya destinan más del 50% de sus ingresos al alquiler, cualquier suba adicional puede significar la necesidad de mudarse o compartir vivienda.

En este contexto, organizaciones de inquilinos y especialistas en vivienda advierten que el esfuerzo económico que hoy exige acceder a un techo digno en Santa Fe deja cada vez menos margen para el ahorro, el consumo y la planificación familiar.

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