Comercios rosarinos sin señales de repunte en el consumo

Referentes del comercio de Rosario advierten que, lejos de un rebote, la actividad sigue en baja y crece el pesimismo sobre una mejora del consumo en el corto plazo.

Comercios rosarinos sin señales de repunte en el consumo

El presidente de la Asociación Empresaria de Rosario y de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came) Ricardo Diab planteó un panorama poco alentador para el sector comercial. Según su visión, no se observan señales concretas de recuperación del consumo y predomina la cautela entre los comerciantes de la ciudad.

Diab se mostró escéptico frente al optimismo expresado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien habló de los “mejores 18 meses” por delante para la economía argentina. Para el dirigente empresario, esa expectativa aún no se traduce en el funcionamiento cotidiano de los negocios, donde persisten las ventas flojas y una demanda retraída.

En los comercios de Rosario, los empresarios describen una situación en la que el público compra menos, posterga gastos y prioriza solo lo imprescindible. Esa conducta, remarcan, impacta con fuerza en rubros como indumentaria, calzado, bazar y artículos del hogar, que dependen de un nivel de consumo más dinámico.

El escenario se vuelve más complejo en un contexto de suba de costos fijos, alquileres y servicios. Aunque la inflación mostró una desaceleración en los últimos meses, los comerciantes señalan que la caída del poder adquisitivo de los salarios todavía se siente en la caja diaria.

Caída de la confianza y horizonte incierto

Según Diab, en el sector comercial se percibe una fuerte caída de la confianza. Esa falta de certezas frena decisiones de inversión, renovación de stock y toma de personal. Muchos locales optan por mantener estructuras mínimas a la espera de una señal más clara de recuperación.

En ese marco, los empresarios consultados consideran poco probable que el consumo repunte de manera significativa en los próximos meses. La combinación de salarios que corrieron por detrás de los precios y una demanda aún muy selectiva hace que el corto plazo se vea más ligado a la supervivencia que al crecimiento.

La referencia oficial a un futuro de “mejores 18 meses” contrasta con esta visión más prudente que domina en la calle. Para Diab, el desafío del gobierno nacional pasa por transformar el discurso en medidas concretas que permitan reactivar la actividad sin seguir deteriorando el poder de compra de la población.

Mientras tanto, en el centro rosarino abundan persianas bajas, carteles de liquidación permanente y promociones agresivas para tratar de atraer a un consumidor cada vez más medido. El interrogante que sobrevuela a los comerciantes es cuánto tiempo podrán sostener sus negocios si la demanda no muestra un cambio de tendencia.

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