Un carrito de comida rápida ubicado en la zona sur de Rosario quedó fuera de servicio luego de ser embestido por un auto de Uber durante la madrugada de este jueves en bulevar Seguí al 3800. El dueño del emprendimiento denuncia que el vehículo circulaba a alta velocidad y sin control.

El siniestro ocurrió en la madrugada de este jueves sobre bulevar Seguí al 3800, en la zona sur de Rosario. Según relató el propietario del carrito de comida rápida, el impacto fue tan fuerte que dejó el puesto inutilizable y lo obligó a suspender su actividad laboral de manera inmediata.
El hombre contó que el auto, identificado como vehículo que prestaba servicio para Uber, avanzaba por la traza de Seguí a gran velocidad y realizando maniobras en zigzag antes de perder el control e incrustarse contra la estructura metálica del emprendimiento gastronómico.
Tras el choque, el carrito quedó con la carrocería deformada, vidrios rotos y parte del equipamiento dañado. El dueño señaló que, por el momento, no puede abrir ni atender al público, lo que implica la pérdida total de la jornada y la incertidumbre sobre cuándo podrá retomar su actividad.
Denuncia por falta de seguro y preocupación económica
El propietario del puesto gastronómico aseguró que, al momento de intercambiar datos, se encontró con que el vehículo que lo chocó no tendría seguro vigente. Esa situación aumenta la preocupación del comerciante, que teme no poder recuperar los daños materiales sufridos.
El emprendimiento, que funciona como un pequeño carrito de venta de comidas rápidas, es la principal fuente de ingreso de la familia. Por eso, el hombre remarcó el impacto económico que implica quedar imposibilitado de trabajar de un día para el otro por un hecho ajeno a su responsabilidad.
Vecinos de la cuadra señalaron que el tránsito nocturno por bulevar Seguí suele ser intenso y que no es la primera vez que se registran maniobras peligrosas a alta velocidad en ese tramo. Consideran necesario reforzar controles para evitar nuevos siniestros.
El caso reaviva el debate sobre la responsabilidad de los vehículos que trabajan para aplicaciones de transporte y la obligación de contar con cobertura adecuada para responder ante daños a terceros, sobre todo cuando se trata de pequeños comercios que dependen día a día de su recaudación.





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