La inflación de abril aparece en el radar de los analistas como el posible punto de quiebre tras diez meses consecutivos sin retrocesos, con pronósticos que la ubican por debajo del 3% y reabren el debate sobre si el Índice de Precios al Consumidor se encamina hacia una zona del 2% mensual.

Inflación: abril podría marcar el primer alivio en casi un año
De acuerdo a proyecciones privadas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril se encamina a perforar el umbral del 3%. Sería la primera desaceleración concreta en diez meses, luego del registro de 3,4% en marzo, que había mostrado una resistencia mayor a la esperada.
Los consultores económicos señalan que, si bien la presión de algunos rubros se mantiene firme, en especial servicios regulados y tarifas, se observa una moderación en alimentos y productos de consumo masivo, clave para el bolsillo del día a día.
El dato de abril llega en un contexto en el que el Gobierno intenta consolidar una senda de inflación a la baja, con la mira puesta en acercar el índice mensual a niveles del 2%. Sin embargo, los especialistas advierten que se trata de un proceso frágil y que cualquier movimiento en precios regulados puede alterar la dinámica.
El rol del combustible y el impacto del congelamiento
Uno de los factores que sigue de cerca el mercado es el precio de los combustibles. Aunque las naftas permanecen congeladas en abril, los economistas remarcan que el sector arrastra subas acumuladas superiores al 10% en los meses previos, lo que todavía se traslada a costos logísticos y a la estructura de precios en general.
Ese arrastre se percibe especialmente en la cadena de distribución de alimentos y bienes de consumo cotidiano, donde los aumentos de combustibles se vuelcan en fletes, almacenaje y transporte. En ese marco, la inflación minorista de abril mostrará el equilibrio entre ese efecto rezagado y la menor variación de otros componentes.
Para el consumidor, el congelamiento temporario de las naftas ofrece un alivio parcial en la carga mensual, pero no revierte de inmediato los incrementos ya aplicados. Por eso, los analistas señalan que el sendero de desaceleración inflacionaria necesitará sostenerse varios meses para que se perciba un cambio más nítido en el poder de compra.
Qué miran ahora los analistas
De confirmarse un IPC de abril por debajo del 3%, los especialistas evaluarán si se trata de un punto de inflexión o de un movimiento puntual. El mercado seguirá atento a la evolución de los salarios, al comportamiento del tipo de cambio y a futuras decisiones sobre tarifas y combustibles.
La clave, remarcan, será si los próximos meses consolidan un ritmo de inflación más cercano al 2% mensual. En ese escenario, se abriría una ventana para recomponer parcialmente ingresos y reactivar el consumo, aunque todavía lejos de los niveles previos a la última escalada de precios.




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