La conducción de la CGT prepara una masiva movilización a Plaza de Mayo para el 1° de Mayo y ya anticipa que, una vez terminada la marcha, podría avanzar con una medida de fuerza de mayor intensidad contra el Gobierno nacional.

Jorge Sola, uno de los secretarios generales de la central obrera, adelantó que la movilización del Día del Trabajador prevista para este viernes buscará expresar en la calle el creciente malestar social por la situación económica y laboral. El dirigente remarcó que la concentración en Plaza de Mayo será un mensaje directo hacia la Casa Rosada.
Según explicó, la CGT percibe un clima de fuerte preocupación entre asalariados, jubilados y sectores informales, atravesados por la caída del poder adquisitivo y la suba de precios. En ese contexto, la marcha del 1° de Mayo será presentada como una jornada de reivindicación y de reclamo frente a la política económica del Gobierno nacional.
La central sindical espera la participación de gremios de servicios, industriales y del sector público, además de organizaciones sociales que se sumarían para amplificar la protesta. El armado logístico incluye columnas que confluirán en el centro porteño durante la mañana para permanecer en la Plaza hasta primeras horas de la tarde.
Una medida de fuerza “más fuerte” en estudio
En sus declaraciones, el sindicalista dejó abierta la puerta a una medida de fuerza de mayor intensidad una vez finalizada la movilización. Sin dar detalles concretos, señaló que la conducción de la CGT ya analiza alternativas que podrían ir desde nuevas jornadas de protesta hasta acciones más duras contra el Gobierno.
La discusión interna gira en torno al momento político y al impacto que podría tener una escalada del conflicto. La conducción cegetista busca mantener la unidad de los distintos sectores de la central, pero a la vez responder a las bases sindicales que empujan por una postura más firme frente a las decisiones oficiales.
En ese marco, la marcha del viernes funcionará también como un termómetro: el nivel de convocatoria y el clima de la movilización servirán para definir si la CGT avanza hacia una medida más contundente o si opta por un esquema de presión escalonada en las semanas siguientes.
La estrategia que adopte la central obrera tendrá impacto directo en la relación del Gobierno con el mundo del trabajo, en un escenario marcado por la puja distributiva, la discusión paritaria y el debate sobre reformas estructurales en el plano laboral y previsional.
Qué sigue después del 1° de Mayo
Tras la jornada del Día del Trabajador, la CGT prevé una ronda de evaluaciones con los principales gremios para definir los próximos pasos. Allí se pondrá sobre la mesa el estado de las negociaciones salariales, el impacto de las medidas económicas recientes y el humor interno de cada sector.
De esa instancia podría surgir un calendario de acciones que incluya nuevos actos, plenarios regionales y, eventualmente, una convocatoria a medidas más duras si no hay señales de respuesta por parte del Gobierno. La conducción sindical insiste en que su objetivo es evitar una profundización del conflicto, pero advierte que el malhumor social marca el ritmo de las decisiones.




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