En Rosario, la salida del álbum del Mundial 2026 desató una fiebre pocas veces vista: largas filas, consultas constantes y la promesa de una colección que podría resultar muy costosa para los bolsillos locales.

En Rosario, la salida del álbum de figuritas del Mundial 2026 desató una fiebre pocas veces vista. Hay largas filas, consultas constantes y la promesa de una colección que podría resultar muy costosa para los bolsillos locales. De hecho, kiosqueros aseguran que pocas veces se vio una expectativa semejante: los clientes preguntan precios, fechas exactas de llegada y hasta reservan ejemplares antes de que el material esté disponible.
Según su experiencia, el interés supera incluso al de mundiales anteriores y las figuritas ya se comentan en escuelas, lugares de trabajo y redes sociales, aún cuando la colección todavía no circula masivamente en los kioscos de barrio.
Cuánto podría costar completar el álbum
Los comerciantes advierten que con los valores actuales, completar el álbum podría demandar hasta 600 mil pesos. El cálculo surge de sumar packs, figuritas repetidas, intercambios que no siempre salen a favor y la tentación de acelerar el proceso comprando más sobres de lo previsto.
Señalan que muchas familias ya se preguntan cómo administrar el gasto: algunas planean comprar de manera escalonada, otras se apoyan en grupos de intercambio entre amigos y compañeros de trabajo para reducir las repeticiones y estirar el presupuesto.
En ese contexto, el álbum se convierte en un termómetro del momento económico: entusiasma a grandes y chicos, pero también obliga a hacer números finos para no desbordar el bolsillo.
Una pasión que se renueva en cada Mundial
Mientras se aguarda la llegada masiva del material, en Rosario el furor por el álbum del Mundial 2026 ya es un hecho. La combinación de tradición, nostalgia y expectativa por ver a las figuras de la selección nacional en papel vuelve a poner al kiosco de barrio en el centro de la escena.
Entre cálculos de gasto y organización familiar, la ciudad se prepara para otro ritual mundialista, en el que completar el álbum es tan importante como seguir cada partido. Y, una vez más, las figuritas prometen ser tema de conversación diaria en escuelas, trabajos y reuniones con amigos.




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