La puesta en marcha de la nueva reforma laboral avanza entre presentaciones judiciales y fuertes advertencias del mercado asegurador, que ya proyecta un nuevo pico de juicios si se demora la vigencia plena de la ley.

Reforma frenada y litigiosidad en alza
La denominada Modernización Laboral fue aprobada con la expectativa de reducir la cantidad de juicios por accidentes y conflictos del trabajo. Sin embargo, casi no llegó a regir plenamente: a poco de sancionarse, comenzaron a presentarse reclamos de inconstitucionalidad en distintos tribunales del país.
En ese breve lapso, lejos de desacelerarse, la litigiosidad laboral siguió en aumento. Aseguradoras y estudios jurídicos coinciden en que el escenario de alta conflictividad se mantiene, con dudas sobre cuál será el criterio definitivo de la Justicia frente a la nueva normativa.
El corazón del debate pasa por los cambios en el cálculo de indemnizaciones, los topes, los plazos de prescripción y las facultades de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART). Allí se concentra la tensión entre la intención de reducir costos y la protección de derechos adquiridos de trabajadores y trabajadoras.
Preocupación de las aseguradoras
Las compañías del sistema de riesgos del trabajo advierten que, si la reforma no entra en vigencia plena en el corto plazo, la cantidad de demandas podría marcar un nuevo récord histórico. Su proyección se basa en la experiencia de años anteriores, cuando cada cambio normativo o fallo clave disparó una ola de juicios.
En los despachos de las ART se sigue de cerca la evolución de las causas iniciadas en los últimos meses. Según fuentes del sector, los litigios se incrementan cada vez que hay incertidumbre sobre las reglas de juego, ya sea por reformas impugnadas o por fallos que habilitan interpretaciones más favorables a los reclamos.
La preocupación no se limita al impacto financiero inmediato. Las aseguradoras advierten que un salto en la litigiosidad termina repercutiendo en el costo de las pólizas para las empresas y, en última instancia, en la formalización del empleo, especialmente en sectores con márgenes ajustados como la construcción y el comercio.
Un fallo de cámara que cambia el escenario
En este contexto, un reciente fallo de cámara abrió un nuevo frente de discusión. La resolución, que aún puede ser apelada, vuelve a poner bajo la lupa aspectos centrales de la ley y es leída como una señal de que el debate está lejos de cerrarse.
Si bien los detalles técnicos del fallo se analizan caso por caso, en el mercado coinciden en que su difusión alentó a nuevos reclamos. Para muchos estudios de abogados, se configura una ventana de oportunidad para cuestionar la reforma y buscar criterios más favorables en los tribunales.
Del otro lado, las empresas reclaman previsibilidad. Señalan que la convivencia entre una norma aprobada pero parcialmente frenada y una Justicia que todavía no fija una posición unívoca genera una sensación de inseguridad jurídica que complica decisiones de inversión y contratación.
Qué puede pasar en los próximos meses
El camino de la reforma laboral dependerá de cómo avancen los planteos de inconstitucionalidad y de si se acumulan nuevos fallos de cámara que confirmen o rechacen la letra de la ley. En paralelo, el Gobierno busca sostener el espíritu de la normativa, orientado a bajar costos y reducir juicios, mientras enfrenta la resistencia de parte del fuero laboral.
Para el mercado asegurador, el desafío inmediato es contener el crecimiento de los expedientes y evitar que la incertidumbre derive en un salto de alícuotas. En los próximos meses, la combinación de decisiones judiciales y definiciones políticas terminará de delinear si la reforma se consolida o si se abre paso a una nueva discusión legislativa.




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